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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, abril 08, 2006

COSMOS 19, I

1. El anuncio detallaba una dirección. Faltaban, calculó Silvia, unas cinco cuadras, pero el calor dentro del colectivo era sofocante y decidió seguir a pie. Un perro amarillo se guarecía del sol a la sombra de un quiosco. Se detuvo y compró un Phillip Morris de veinte, caja blanda, y una helada botella plástica de agua mineral. Se pasó la botella, antes de abrirla, por la frente y la nuca. Reflexionó y compró otro Phillip Morris. Dobló en la esquina y empezó a subir por una calle empinada. El sol picaba. Hubiera podido cruzar a la acera de la sombra, pero ni siquiera pensó en ello. Estuvo a punto de derribar a una anciana que bajaba en la dirección contraria. Se disculpó atropelladamente. Iba con las manos en los bolsillos del vaquero y el diario bajo el brazo izquierdo. Pensaba en algo con intensa concentración, pero no hubiera sabido decir en qué. Al cabo de un rato, se percató de que había subido dos o tres –más bien tres- cuadras más de la cuenta. Su calle –la calle del enigma, la calle de la clave- estaba más abajo. Dio media vuelta y empezó a volver, intentando esta vez prestar más atención. Llegó a la esquina señalada, inexorable, fatal, que había permanecido allí, esperándola, sin moverse. Si caminaba media cuadra a la derecha llegaría al Edificio Cosmos. Observó con entusiasmo que sus habituales indiferencia y aburrimiento se derretían como hielo bajo el sol. Miró en derredor, descubriendo que estaba dando la espalda al bar de un hotel. Sin titubear, empujó la puerta de cristal ahumado, en pos de una cerveza (‘¿sería la última?). el hálito glacial del aire acondicionado le llenó de un entusiasmo inexplicable y una ligera taquicardia. ¿Habría aire acondicionado en el piso 19 del Edificio Cosmos? ¡Sí, tendría que haberlo! Se sentó junto a la ventana. El mozo acudió veloz, eficaz, alado. El mundo era una sonrisa de la existencia, luminosa, sorprendente, promisoria. Pidió una cerveza, sonriendo también, casi cantando. Mientras se la traían, miró en torno, presa de una especie de expansividad, de ansia de extroversión. Le hubiera gustado contarle un chiste a alguien y reír con él a carcajadas. Sentía el impulso de leer en voz alta a los demás parroquianos el anuncio del diario, para ir todos juntos al piso 19 del Edificio Cosmos. La parusía había llegado al fin, y el Mesías aguardaba en el piso 19. Una nueva existencia para todos. Bebió con avidez. Sintió que la cerveza fría llenaba su cuerpo de vigor. Aspiró el cigarrillo que había encendido sin darse cuenta. Pero, reflexionó de inmediato, y este pensamiento detuvo su acelerado corazón en medio del pecho, ¿no había algo ligeramente siniestro en ese anuncio? "Soy la última puerta que tendrás que tocar". "La última puerta"... es decir –y aquí creyó haber resuelto el acertijo- , la Muerte- ¡Pero no, pero no! ¿Qué sentido tendría una cosa así? Además, ¿qué importaba? ¡Si era la Muerte, bienvenida a cambio de esta espléndida palingenesia, bienvenida a cambio de que su corazón volviera a palpitar por algo, de que volviera a circular con calor la sangre por sus venas, de que el soplo de un alma volviera a animar su apático esqueleto! Volvió a mirar en torno, esta vez con atención. Un señor con aspecto de jubilado desayunaba en la barra empanadas y café. Miró su reloj: las once de la mañana. ¡Hace bien en desayunar!, pensó, contenta. Nos espera una larga jornada. Nos espera la aventura de la vida. A pocas mesas de distancia, dos secretarias escapadas de una oficina o un consultorio o algo así (llevaban una especie de uniforme gris y rosa –"lindo uniforme", pensó Silvia-) susurraban algo, acercando las cabezas sobre sus vasos de jugo, al parecer de naranja. Silvia puso el respaldo de su silla contra la ventana para observar todo el recinto. A la mesa que quedaba a su espalda se sentaba un joven rubio, o, más bien, castaño claro, o, más bien, rojizo (no se podía determinar esto con exactitud en la semipenumbra del local), de aspecto vagamente familiar. "A éste lo he visto antes", se dijo. ¿Dónde? ¡Ah, sí! En el ciclo de cine de Fritz Lang, en el Paraguayo-Alemán. No era fácil olvidar a los asistentes: no eran más de diez, y se habían visto durante una semana, cada noche. Hacía dos meses. Recordó con repugnancia aquellos días en los que nada –ni el cine, por ejemplo- lograba disipar su aburrimiento, su hastío, esa suerte de frío interior. ¡Ah!, pero si viera ahora esas películas, cualquier película, incluso una muy mala película, en su actual estado de ánimo, sería diferente. ¡Estado de ánimo! Sí, volvía a tener estados de ánimo, humor, vida, alma. Todo gracias el enigma, al peligro, a la promesa que ese anuncio implicaba. Lo releyó con renovada maravilla, en voz casi alta: "Si la vida ha perdido todo rumbo, sentido y finalidad para ti, y si estás genuinamente desesperado, y sólo si realmente lo estás, ven a verme. Esto te interesa. Soy la última puerta que tendrás que tocar. Edificio Cosmos, piso 19, el viernes 12, a cualquier hora del día o de la noche. Pregunta en por- tería por el señor Lukaziewicz." El mozo puso una taza de café humeante frente al joven rubio. Éste sacó una petaca de caña del bolsillo de su vaquero y echó en el café el contenido que le quedaba. Hora temprana para esa bebida, pensó ella. Se diría que se está entonando, o dándose valor para algo. Entonces reparó –y el corazón le dio un vuelco- en que el muchacho tenía el diario abierto, sobre la mesa, en la sección de clasificados. Aguzando la vista, confirmó que un aviso estaba encerrado en un círculo, con bolígrafo rojo. ¿No sería...? no había motivos para suponerlo, pero tampoco para suponer que no lo fuera. No había datos suficientes para juzgarlo probable, pero, cuando menos, era posible. Debía hablarle. Debía detenerlo. Quién sabe lo que les esperaba en el piso 19. Tal vez fuera algo horrible. Esto era serio. ¿Por qué podría estar desesperado? Era joven, tenía todo el mundo por delante para comérselo a mordiscos, a dentelladas, para desgarrarlo con sus fuertes dientes jóvenes. Sus hombros también eran fuertes, debajo de la camisa celeste. Daba una impresión de gran vitalidad. Tal vez se dedicara a algún trabajo manual, rudo. Esbelto, fuerte, bronceado. ¿Por qué? Debía detenerlo. ¿No era su deber hablarle? Lo miró de reojo. Le faltaba valor. Se sirvió otro vaso. El joven encendió un cigarrillo. No, no lo haría. Sería impertinente, sería insolente, sería casi brutal, peor aún, sería ridículo entrometerse en sus asuntos. "además, a fin de cuentas", se dijo, malhumorada, "?en qué me concierne a mí? ¿Acaso es problema mío?" Por otra parte, reflexionó con interés, quizá en el piso 19 les esperaba la felicidad. Por último, ¿cómo sabía ella que él también iba al piso 19? El muchacho podía haber encerrado en el círculo rojo cualquier otra cosa. Bebió un largo trago de cerveza. Ahora su vecino escribía algo en una servilleta de papel. Lo leyó, hizo un gesto de fastidio, la arrugó y la tiró en el cenicero. Llamó al mozo y pagó. Ella se sirvió en el vaso lo que le quedaba de cerveza. Cuando se volvió a verlo, él había desaparecido. Se levantó rápidamente y rescató la servilleta arrugada del cenicero. La desplegó ante sus ojos. Una letra verdaderamente críptica. Al fin , como un nuevo Champollion, logró descifrar aquellos jeroglíficos. Decían: "Alejandro conquistó un imperio Yo conquistaré los lúgubres espacios umbríos de los sueños Las nubes como cúpulas de mármol en los horizontes del Infierno"

2 comentarios:

Luna Guerra dijo...

Damita!!!!!! Algún día revelarás a los leedores del Kurupi Blog Press la verdad de la milanesa del Cosmos 19???? Una masita!!!!

KuruPicho dijo...

Lunatika, me soplo al oido la dama que posteará cada semana uno de los 11 capitulos que hasta hora van escritos de la conspiracion cosmos 19...mas aun que ahora is over la memoria de nuestro Pc!!!!El kanesu esta con ganas aristocraticas de ofreceros a Nos a a tu compañera (parezco cubano ya hablando así)su casa de barrio jara como hospedaje. saludos y nos falamos el martes, no?