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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, marzo 08, 2006

Autor de "El GOTO" conversa con Kurupi

José Eduardo Alcázar es cineasta, guionista y escritor de novelas como Do Breviario Karmenotti Sobre Suplicios, Tormentos, Torturas E Outras Dores (Ed. Rocco, Río de Janeiro), Porpix Termina (Asunción, 2004) y, sobre todo, esa perla del espangúes llamada El Goto. Cuasi, cuasi, señor de Madureira (Arandura editorial, Asunción, 1998). Para este año, 2006, planea filmar esta novela en el Brasil. Su última peli es US/NOSOTROS.

http://arandura.pyglobal.com/ficha_autor.php?id=26

1- José Eduardo Alcázar, podríamos empezar la entrevista hablando un poco sobre tu itinerario biográfico. ¿Dónde naciste, qué estudios hiciste, de tu familia, si es brasileña o paraguaya, etc.?

Estuve en 10 (¡diez!!!!!!) colegios, en 8 países diferentes, en 3 idiomas distintos, portugués, francés, inglés. El español es casero, salido de mi madre, paraguaya. Ich bin brasileiro, y cuando terminé el colegio hice filosofía en Río, mi ciudad. En Río dirigía películas, sobre todo comerciales, documentales y algunos largos, como director de fotografía. Mi primer libro es Do Breviario Karmenotti Sobre Suplicios, Tormentos, Torturas e Outras Dores (Ed. Rocco, Río de Janeiro).

2- ¿Cómo surgió la idea de El Goto?

El Goto nació hace unos años, a fines del 97, aunque la vaga idea de escribirlo en el estilo en el que finalmente lo escribí es anterior (quizá unos diez años anterior). Escribir no fue difícil y recuerdo ese tiempo como un gran momento de felicidad que duró tres meses. Escribía en la sala de reuniones de una oficina que pertenecía a un amigo. La empresa nunca se reunía y la mesa redonda, con lugar para veinte personas apretadas, era solamente mía. Escribía y almorzaba sentado a esta mesa amiga y compañera. Me sentaba a escribir por la mañana, digamos a las 9, y seguía hasta la una. A la una comía un filete de pescado a la grilla con ensalada, abundante aceite de oliva y pan. Fue comida repetida a lo largo de tres meses, siempre deseada, alabada, aplaudida. Después del almuerzo, caminaba unos treinta minutos por las cercanías de la oficina, ubicada en el fantástico barrio de Sajonia. Y luego volvía al ordenador, portátil, un 386, hoy una reliquia. Hasta las 5 de la tarde. A la mañana siguiente reiniciaba la misma feliz rutina. Imposible decir por qué era feliz. La felicidad, siempre posible aunque altamente improbable, se metía en el texto, se hacía lugar en el pescado con ensalada, pan y oliva y vivía sin reparos en Sajonia. Buenos tiempos. Que hoy se repiten en otros parajes, cuando cocino otros textos, para tanta cosa. Sobre la génesis de El Goto: ¡Qué bárbaro, qué pompa!: ¡La génesis de El Goto!!!!!! No tengo la menor idea o no la recuerdo. Sé que era un proyecto de escribir plásticamente, escribir como hacer música, sonidos, más que otra cosa (que tuvieran sentido, claro). Ésta fue la idea primera: escribir música, sonidos, en las páginas de un libro. Poco a poco, salió la forma de estos sonidos, y como eran mezcla de muchas cosas, español, portugués, inglés, alemán, italiano, el escenario se hizo futurista (el futuro es siempre mezcla, aunque sea de sueños, de esperanza y de una pizca de presente). Con el futuro, se escondió la luz, salieron las ratas, la lluvina mostró la cara y las ponchas, puestas en sus ponchares, tomaron las ruelas, en procesión triunfante. La música está siempre presente a lo largo de toda la historia: en el sonido del texto, en varias referencias explícitas, en la división de los días, por ejemplo. Hay un día cero, alusión a Bruckner, que compuso una sinfonía cero, indigna de ser llamada sinfonía, según el autor. Las mujeres son otra gran presencia. Todas ellas, y Carmen, la única: Presidente, por más que un hombre se mate por conquistar a mujeres diferentes, me parece que siempre desea a la misma. Uno piensa que se aleja, dueño y señor, pero se empantana, recurrente, en la misma humedad. ¿Edipo reinventado? Sure, baby. En la voz inconfundible de la pequeña melania, Melanie Klein, in a more pedestrian saying. By the way: encamusar la vida es traer a Marcel Camus para orientar el rumbo de las cosas. Hay muchos de estos juegos y sería estúpido citarlos. Creo que la gran presencia en El Goto es... tchan, tchan, tchan... tchonnnnnnnn (Karajan toca de esta forma, un poco circense). Decía que la gran presencia es.....el Quijote. No sé por qué, pero pensaba mucho en él mientras escribía lo que finalmente escribí. No sé decir en qué habrá influido este pensar en él; tampoco sé reconocer ninguna marca de su presencia. Pero pensaba en el Quijote, y, más que en el mismo Quijote, en la admiración que invariablemente oía de quienes me contaban sus lecturas del Quijote, evocando frases, dichos, situaciones. Este coro de lectores del Quijote, de alguna manera estereotipado como tal, me acompañó, estuvo conmigo, sentado a la mesa redonda, durante tres meses. Ellos, más que otros, estuvieron como música de fondo de esos días. Curioso recuerdo, redescubierto, ahora que escribo esto, en algún cajón silenciado y alzaeimereado de la memoria. Un breve paréntesis: esto de explicar lo que uno escribe me parece ridículo. A veces leo que ciertos colegas quedan en trance cuando escriben. Sufren, se agotan y, después, se explican. (¿Qué se hizo de la idea brillante de Lito Pessolani de hablar sobre el efecto del climaterio en las letras locales? Climaterio femenino y masculino, debe aclararse). Me parece que estoy cayendo en lo mismo. De cualquier manera, una aclaración: no sufro, no me agoto y no quiero explicar mucho. Hay tanta cosa metida en esta cama escritora, en esta camona permisiva, que hurgar mucho es buscar sarna para rascarse. Música, música. Una curiosidad: siempre viví del cine, pero el primer premio que obtuve haciendo cine fue por la música original de un cortometraje. La música es muy fuerte. Me dicen que El Goto es muy cinematográfico. Vicio de oficio, puede ser. Pero es también, o sobre todo, muy musical. Otra curiosidad: pienso filmar El Goto este año.

3- ¿Cómo surgió la decisión de elaborar ese lenguaje peculiar, entre dos aguas, portugués y español, y, al mismo tiempo, nuevo?

Buscando una plástica sonora muy abarcante (la compu dice que esta palabra no existe. Y, sin embargo, suena bien y es linda. La dejo), llegué a esa mezcla que se lee. Ojo: nada de cosa estudiada, pesquisada, trabajada. Todo muy sencillito, de vómito unísono.

4- ¿Podrías extenderte un poco sobre la sensación de ambigüedad esencial que se respira en la lectura de la novela? ¿A qué se debe, en tu opinión? ¿A la estructura basada en reiteraciones con mínimos pero radicales cambios, como si las escenas volvieran, lo que nos daría lo reiterado, pero como si volvieran siempre de otra forma, y ahí estaría su punto de diferencia?

Interesantísima pregunta. Sobre todo porque para mí es una novedad, aportada por un lector y que me hace pensar en la lectura. Ambigüedad esencial: no sé, amigos, si puedo aclarar esto. Confieso que busco siempre, y no siempre me doy cuenta de que busco, el plurisentido (palabra horrenda pero gráfica) del texto. Quiero que el texto tenga varios sentidos, y cuando me doy cuenta de este hurgar en los sentidos distintos, trabajo un poco más para llegar a varias capas superpuestas que tengan significados diversos. Es un juego gratificante que me encanta desarrollar. Creo, entonces, que un texto, esencialmente plural en cuanto al sentido, será ambiguo siempre. ¿Respondí? Curioso esto que dicen sobre que las escenas vuelven, que es lo reiterado, que pero vuelven de otra manera, y ahí está su punto de diferencia. ¿Tendrá algo que ver con la teoría del símbolo? Igor Caruso, último analizando de Freud, tiene un libro, Psychanalyse pour la personne, que me impresionó mucho y que desarrolla esta teoría del símbolo. Tenía yo 16/17 años, y son las cosas que impresionan a esa edad las que quedan para siempre, digo yo (y digo yo que en esa época me enamoré varias veces, de varias miradas, pero que todas las mujeres que me seducen hasta hoy tienen algo que ver con esos ojos de las miradas que entonces casi nunca podían ser). Una curiosidad: Caruso fue el último analizando de Freud. Yo, en Viena, hice psicoanálisis con Suárez, entonces analizando de Caruso. En otras palabras (atenti): Freud, Caruso, Suárez, Alcázar. Nada mal, ¿no les parece? Pero, volviendo a lo nuestro: lo que ustedes dicen no solamente es curioso, sino que tiene música. Lean el texto. ¿Tendrá esto algo que ver con el símbolo, con la repetición? Y repetimos lo que decíamos arriba. De otra manera, ahí su punto de diferencia. ¡Fantástico! (no se puede ver cara a cara. La mirada es siempre una aproximación. Nunca una repetición idéntica, siempre algo renovado, en espiral).

5- ¿Dentro de qué géneros o subgéneros incluirías la novela? ¿Novela negra virtual mezclada con novela contrautópica? ¿O te parece que es simplemente una novela de escritura experimental?

Eso no: clasificar es crimen horrendorum pecatáminis (recomiéndoles la lectura de Porpix Termina, otro querido libro mío, con muchos ingredientes de El Goto. También quiero filmarlo). No sé clasificar y no me interesa clasificar.

«Sueño con un archipiélago de ratones. Los rattus rattus, ratazanas de pelambre negro, cubren todo el mundo. Se multiplicaron, se esparcieron, se adueñaron de cada espacio de la tierra. Son supremos, ganaron todas las batallas y las guerras y no tienen enemigos que les pueda hacer frente. Las restantes especies animales en la naturaleza, animales grandes, animales pequeños, fueron todas subyugadas y relegadas a la condición de espacios inferiores. En el seno de la sociedad ratana, también se callaron revueltas, se reprimieron peleas, se ganaron guerras civiles. Cuando sueño mi sueño, toda oposición fue aniquilada en el seno de la sociedad ratana y se vive una calma de opresión: la dictadura de una camarilla, gobierno, que al final, todos aceptan. Soberbios, gordos, entronados, despóticos, sordos y ciegos, los rattus rattus, viven una época de bonanza, un tiempo de plenitud, una realidad sin dolores y sin sufrimientos. No digo que sean felices porque la felicidad es compleja y contradictoria, buena y cruel, de una sola vez, y estas tensiones fueron eliminadas por los rattus rattus. Amnestesiados, inmediatistas, incapaces de un juicio altruista, no evalúan a tiempo el peligro que les llega de oriente, de donde ellos también vinieron un día: aparecen los ratones de pelambre gris, que vienen del oriente porque de esa forma gira la tierra, no por otra razón cualquiera; la ratazanas albinas avanzan implacables, con sus ejércitos indisciplinados, desordenados, hordas acéfalas, masas avasallantes por su número gigantesco. Los de pelambre gris, obedeciendo a impulsos primitivos, bárbaros, insaciables, invaden los territorios que ven por primera vez, cubren la tierra con la marca fácil de sus patas, pisotean los esconderijos íntimos de los inválidos, las oscuridades remotas de los inocentes; se apoderan de los nidos, de las basuras necesarias, atropellan las reservas, se llevan todo por delante, empestan, contagian a los líquidos, sacuden sus parásitos mortales sobre toda vida, aplastan, muerden, descarnan al enemigo, sin ninguna piedad. Los rattus rattus, en desespero, conclaman a sus hermanos para la defensa, pero es imposible detener al invasor. Los rattus rattus perdieron la capacidad de defenderse, indolentes por los fármacos de la estirpe de los brozak, las líneas rectas del bien estar adquirido como moneda suprema. Los que llegan, miserables, infelices, dolidos, sufridores, tienen sed d e sangre, de poder, de territorio, y al cabo de una guerra final, humana por su crueldades, se proclaman los señores nuevos de un nuevo mundo gris, el reino de los rattus norvegicus»

(Fragmento de El Goto, pp.160-162)

7 comentarios:

Alas de Murciélago dijo...

¿Dónde se puede una conseguir sus libros?

KuruPicho dijo...

Alas, en la versión virtual de la biblioteca cervantes está el pdf de "El Goto", y sus libros en versión impresa podés solicitarlos al autor en jose@rieder.net.py

Lito dijo...

El Goto me parece la mejor novela paraguaya de los últimos .. ¿10, 20 años? En todo caso, una de las mejores.
Me precio de haberla descubierto para unos cuantos amigos.. que se hicieron adictos tb como yo.
Esta entrevista me parece importantísima. Lamento que , hasta donde me parece, sea un cuestionario más que entrevista; parece que no fue algo presencial, sino cuestionario enviado para su respuesta. El batepapo cara a cara me parece que hubiera sido más sabroso; de todas maneras, Alcázar se las arregla para hacer sabrosas sus respuestas.
Y me anoto en la lista de los que buscan Karmenotti....

Dama Satán dijo...

lito, queda a tu cargo una interviu tete a tete con el Alcázar y el kurupi, vos serias el moderador y cebador de birra, ¿Ok?
le llamo cuando digas, tengo el fono del garsón...

lito dijo...

mh... no gracias, sata.. yo sólo leo. no sabría por dónde empezar una entrevista. y mucho menos, con el Alcázar, cómo terminarla.
no no no

karmenotti dijo...

ah, ah, ah: si il goto di vera, divaga, diverche, disrupti discredi in birra marcante, in petrus helénico, in nila epochae, por que sería otro con otra Satán?
Vamos nessa, bate papo é coisa improrrogável.

qué? dijo...

nantendeite mba'eve la eréa che dúki karmenotti..
sorry, pls trnslt it to spnsh !