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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, febrero 15, 2006

González vs. Grafitti

Una guerra –atroz, encarnizada y absurda como todas– se ha desatado dentro de los bienamados límites geográficos de la ciudad donde tiene su estadio el glorioso campeón del fútbol paraguayo de los años 1.951 y 1.953. Así es, señores, un terrible cisma se ha materializado en esa indispensable megalópolis llamada Luque. En esta guerra no hay Caballería ni misiles; en vano examinarán las nubes buscando ver uno de los F16 del cowboy descerebrado de Bush. Hay una guerra, pero no es de las típicas que solemos ver televisadas por CNN. El escenario no es el territorio de algún lejano país de imperdonables riquezas naturales y nombre de escritura en extremo dificultosa. El campo de batalla es el barrio Palma Loma de Luque. Corrección: el teatro de operaciones lo constituyen las murallas (especialmente si éstas son blancas y tienen un revoque finamente acabado) del barrio Palma Loma de Luque. Presentemos a los antagonistas. Por un lado, los patibularios guerreros del aerosol, comandados por su líder Micrón; estos son seres que rinden culto a la luna, al jugo de cebada (también al aceite de motor, dado el caso) y a la música heavy metal, se desplazan con sigilo en la oquedad cómplice de las noches; de haberlos conocido John Ronald Reuel (JRR para los socios) Tolkien no hubiera hesitado en incluirlos en su célebre obra Kuairû Karaí. En la otra esquina –sobre el banquito, junto a la toalla y la botella de agua– el político González Daher y sus esbirros colorados. Conocido por muchos como Don Vito, y no por las empanadas sino por sus habilidades dactilares para mover los hilos del país desde su puesto en el Senado. Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza aquí, mi desesperación de escritor, he'i Borges. Debido a las internas coloradas, muchas paredes de Palma Loma habían sido pintadas con propagandas electorales de la lista colo'o a la cual pertenece Daher. Lista X, SI SI. Fulanito, presidente. Fiel Patiño, miembro de la junta. De esta índole eran las pintatas que denigraban revoques y avergonzaban ladrillos. Un día las politizadas paredes amanecieron amonestadas severamente con manchas de aerosol. La mayoría de los muros que estaban vestidos con la deletérea propaganda política habían sido estuprados a fuerza de pintura antiproselitista. Mensajes como "No entendés? Tres veces ya te dije" y "Espacio para grafitti" fueron agregados como sangrientas postdatas en los ladrillos inferiores, ya casi cerca de la base de cemento y piedra. Al día siguiente las pintatas políticas eran reconstruidas nuevamente, pixel por pixel, digo, ladrillo por ladrillo. Y luego del óbito y nacimiento del sol, los mensajes de los grafitteros volvían a aparecer para destruir la “obra pictórica” de los que sanguijuelan y se eternizan en el poder. Los vecinos contemplaban, impasibles, la guerra entre políticos y grafitteros. "Esta historia es como la del hígado de Prometeo, que era devorado por un águila y volvía a reconstruirse, para ser devorado nuevamente al día siguiente por el mismo pico", comentó un vecino que había visto el episodio en el Hércules de Disney. Otro vecino ñembo intelectual y en franca pose postmo acotó: “Me recuerda al eterno retorno, a la repetición cíclica de esa alucinación en marcha que es la Historia”. Hubo un momento en que parecía que las cosas acabarían. Aparentaba ser la calma tras la tormenta. Debajo de una pintata colorada pudo leerse el mensaje: "Con permiso graffitero" (sic). Parecía haberse establecido un pacto entre caballeros, onda Sabina. La propaganda política estuvo un par de días impoluta, ejerciendo su nefasta influencia sobre las retinas merced a la propiedad isotrópica de la luz. Pero había sido era tan sólo el ojo del huracán, pues la pared no duró mucho en su solipsismo de cal y arena. Al siguiente día amaneció nuevamente pintarrajeada y vuelta un mamarracho. Hasta ahora la batalla sigue, inquebrantable. Pintatas van, pintatas vienen en su incesante y verborrágico diálogo químico. Es como un sudoroso pugilato de pinceles de brocha gorda y tóxicos aerosoles. Para poner coto a esta situación hemos querido tomar cartas en el asunto, ejercitando el delicado y complejo oficio de mediadores en este conflicto bélico de alcances insospechados. Primeramente se nos ocurrió dividir entre ambos bandos las murallas de Palma Loma trazando sobre el mapa del barrio en cuestión unas líneas de latitud y longitud kuera. “Esta parte para este y esta otra para el otro”; así se daría la asignación de tierra a los beligerantes. Vyrorei la Treaty of Tordesillas –o Tratado de Tordesillas, en buen Garcilaso– donde portugueses y españoles literalmente se repartieron el nuevo mundo. Como decía, pensábamos hacer la división por puntos cardinales. Pero como esa onda de dónde queda el Norte y el Sureste y Las Siete Cabrillas y El Puñal del Marino son cosas que solamente los boy scouts saben bien y de memoria, hemos decidido seguir un rumbo diferente en la repartición de las tierras (o murallas, más bien). Tomaremos como referencia el camino del poderoso 30 rojo, que parte de Bella Vista y se dirige a Asunción. Sugerimos que todas las murallas que estén del lado derecho del chofer (hacia donde está el timbre hina) sean territorio de los colorados y sus pintatas incinerables (son bienvenidos los vaka’i con pan francés o los carguitos en algún ministerio público). Y que el lienzo de expresión del inefable Micrón y los guerreros del aerosol lo constituyan las murallas de las casas que se encuentren a la mano izquierda del conductor cachaquero/cumbiavillero/reggaetonero (“Dame más gasolina, dámena más gasolina”). Estamos convencidos de que con esta hábil solución acabarán las hostilidades y todo volverá a su muriente tranquilidad habitual. Ahora debemos finalizar estas líneas porque tenemos a la vista una carpeta con los siguientes problemas a los cuales plantear una solución ajedrecística. Entre las primeras páginas figuran el conflicto palestino-israelí y el burumbumbún este que se armó entre Dinamarca y el mundo MUSULMÁN (escribo en mayúsculas ex profeso, para evitar problemas con ellos). En fin, nada de qué arredrarse, son gajes del oficio para un consumado mediador que tiene por costumbre actuar de oficio.





3 comentarios:

xanto dijo...

El lector paraguayo posee más claves para la intelección del texto, no solo por lo del idioma guaraní sino por la mención de algunos hechos aislados que deberían formar parte de nuestra memoria como pueblo.

cornamusa de papier maché dijo...

xanto, te sugiero crear un blog aparte dedicado a las manifestaciones públicas de ciertas pulsiones sociales...
ejem.. ejem.. ejem..plo:
graffiti en muros, escritos en baños públicos, estribillos de cancha, etc
¡ hazlo YA !
queda fuera del ámbito kurupítico, definitivamente

xanto dijo...

Cornamusa, tu sugerencia la leo y la olvido al toque.