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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, enero 19, 2006

Parto retardado de la cédula de indentidad

En octubre hice las gestiones de renovación de mi inminentemente caduca cédula y en aquella ocasión me indicaron que pasara a retirarla 3 meses más tarde. Angustiado por tan dilatado espacio de tiempo y, paradójicamente, al mismo tiempo tantálicamente ansioso por la relativa proximidad del objeto del deseo, estuve indagando sobre los rumores que se propalan al respecto. El chico de la imprenta me dice que la obtuvo en 1 año. El dentista, que retiró la suya y la de su señora en 6 meses, pero que la de la hija lucía la foto de otra niña. Entonces se me iluminan las neuronas y echo un vistazo a mi contraseña y compruebo que sólo indica la fecha de entrada pero que nada dice oficialmente sobre el día de su entrega. Por vía oral, una voz había soltado, burocráticamente monocorde y neutral, un “vuelva en 3 meses”. Bueno, se me ocurre que podría demandar a la oficina policial encargada de la expedición de los documentos de identidad (Identificaciones). Las sonrisas escépticas pululan en torno a mi comentario extemporáneo e ingenuo. Me queda, entonces, el consuelo de teorizar, sucedáneo intelectual, no penado todavía, del terrorismo. Las explicaciones o motivos se pueden reducir a dos: 1) Vulgar y consuetudinario apetito burocrático por la coima, la corrupción y la venalidad. Una opción que nos saque del dilema establecido entre esperar / obedecer y demandar / reaccionar, aparentemente, no existe. No puedo hacer nada sin cédula: ni cobrar un cheque, ni viajar, ni entrar en un pub, ni tener acceso a una pc sin filtro anti-porno en los locutorios o cybercafés públicos, etc. Pero el problema reside en cómo saber a quién deslizarle el dinerillo. Uno puede terminar desvalijado y sin conseguir nada si se dedica a soltar dinero a diestra y siniestra. 2) El presidente de la República del Paraguay, Nicanor, promueve la torpeza, la demora y la postergación casi infinita en la entrega de cédulas. Teme quedarse solo, gobernando únicamente sobre plantaciones de marihuana y loros, súbditos mudos que no pueden embriagarlo bramando sus consignas, desgañitándose vanamente ante ellos con sus peroratas traspasadas del malhumor causado por las palizas que le propina la Primera Dama, temor especialmente acuciante desde que la gente, por una desesperación elemental, se precipita a partir rumbo a España para laburar y después mandar dinero a sus parientes. (Los peninsulares, dicho sea de paso, ya han resuelto el problema representado por esa fuga de capital semi-proletario, prole-informal, prole-ilegal, aumentando la tarifa de los despachos de correo.) Ya se sabe: las mujeres fungen generalmente de niñeras de hermosos viejos limpios (cita del Buck Mulligan joyciano) en Tenerife; los hombres, de bigotudos travestis en las Ramblas barcelonesas. Hay que aclarar que la entrega de cédulas nunca se caracterizó por su eficacia y puntualidad, pero a lo más tardaba un mes, si bien por tradición y no por oficialidad escrituraria y burocrática. Hoy tarda, según rumores fantásticos, entre 6 meses y 1 año, y a veces, después de ese año, te la pasan con una foto equivocada o con un doble nombre (o un cognomen, para decirlo al latino modo) inventado. Prácticamente te puedes pasar la vida esperando tu DNI con tu ridículo papel llamado contraseña, ridículo por su pequeñez y por la ligereza que lo hace tan susceptible de traspapelación; lo mejor que se te puede ocurrir es fotocopiar la vieja y obsolescente, pero aún real, cédula poseída. La cédula paraquarensis tiene una validez de 10 años, pero en la practica, cuando por milagro la has llegado a pillar, ya sólo le quedan unos 8 o 7 años de legalidad: su primera infancia habrá transcurrido lejos de tu alcance, encarpetada por las coimeras garras de la burocracia paraguaya. Si Paraguay fuera Brasil, ¿cuánto tardaría la expedición bendita de cédulas? (Somos 6 millones de bichos, muchos de ellos menores de edad e incluso bebés gateantes o lactantes aún, que tienen considerables excusas para no engrosar la cola que lentamente repta en Identificaciones, y, no hay caso, de igual manera la demora es interminable; y, repito, si fuéramos Brasil ―no lo permita Dios―, supongo que viviríamos nuestra existencia civil de urbanícolas o trascampesinos sin documentos identificatorios.) Digresión: el ansia de exhibición de cédulas es, una vez más, un resabio de la dictadura. Se cuentan historias de la última década stronista, la de los ochentas del new romantic, según las cuales, por ejemplo, un fulano se pasaba con su socio viejo y kaigue o con una protuberante fémina delante de su propia casa, digamos por la acera, a 1 metro de la sacrosanta propiedad privada, y la cana caía allí mismo con su afán de solicitar la exhibición de las cédulas . De ahí procede esa compulsión o reflejo condicionado casi pavloviano de ver a un policía o tahachi y palparse rápidamente los bolsillos en busca de la cédula. Los inconvenientes de la vida de posmoderna de PC con tereré son muy fastidiosos. Loas bolsillos del vaquero atiborrados de monedas, nikel o calderillas para los pasajes en el bolsillito bajo la ingle derecha; celular o teléfono móvil en bolsillo trasero derecho; billetera con la foto de Kim Novak en bola, desnudíma, detrás de la cédula de marras vencida, tarjetas personales de poetas y escritores varios, el presupuesto del dentista (en cuya sala de espera garrapateo todo esto, ahora), la boleta de la lavandería (donde se lava muy a menudo el vaquero ya mencionado)y algún que otro guaraní arrugado y mellado en sus bordes ya no susceptibles acaso para el test de ultravioletas. La mochila, impedimenta posmoderna también de todo treintaañero ñembo pendex eterno o postpendex con aire juvenil e informal, repleta de periodiquillos amrilentos, pasquines conservadores, afiches, stikers, libros usados, agendas de todos los tamaños y otras yerbas muy pesadas siempre. Reloj no porque el celular a subsanado esa molestia del siglo XX. Ah, y si no sobran huecos en el pantalón, van en algún bolsillito con cierre relámpago los cigarrillos, abundantes cigarrillos...

1 comentario:

(un inidentificable) dijo...

el 27 de febrero próximo voy a fundamentar y verificar mi falta de fe en las promesas del Depto. de Identificaciones, cuando -- inocentemente -- vaya a retirar mi nueva cédula comenzada a renovar el 02.01.2006. no sé si van a reírseme en la cara, puede que no, quizás se escondan para hacerlo.
me pregunto ¿cómo hace un yanki o un englishman para cobrar un cheque? ¿con la famosa licencia para conducir? es decir, ¿la demostrada posesión de la habilidad de conducir un vehículo es lo que otorga identidad al habilitado? tampoco suena inteligible..
es que la identidad es ininteligible per se, y un documento que la sustente y demuestre es intrínsicamente nulo o al menos dubitable y evidentmente innecesario; por consiguiente, el Departamento de Identificaciones te está probando en tu fe en aquello de que A=A, especialmente cuando 'A' es 'yo'.