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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, julio 30, 2005

Paraguay hoy

Me han preguntado por escritores paraguayos de punta de menos de 50 años. La respuesta es muito fácil. Joaquín Morales aún no ha alcanzado esa edad y ahora lo vemos en plena forma. Con Sermo su poesía va adquiriendo toda la potencialidad de su estética in nuce. Kurupi no lo ha comentado pues sólo conoce la versión de 50 páginas y no la última que acaba de salir por Ediciones de la Ura. Sería oportuna la aparición alguna obra de narrativa que siguiera sus obsesiones lingüistas en la línea de Historias de babel, de las que en alguna ocasión el propio autor, rodeado de botellas de birra ñande mba’e tee te, ha mencionado una versión más dilatada que por imperativos de los concursos literarios quedó reducida a su brevedad conocida. Jorge Kanese (1947) ha sacado este año El chamán chapucero. Como en el caso de sus clásicos Alegrías del purgatorio y Papeles de Lucy-fer, esta plaquette es una versión posmo, miniaturizada, de textos en principio voluminosos, modernos, de densidad macarrónica, acotados al campo del hastío o al abstract de lo urgente demorado por la canícula paraguayensis. En suma, concesiones caseras de tumultos generacionales y fantasmas masticados por décadas en manuscritos hoy en alguna universidad eurocomunitaria (sic). En cuanto a Helio Vera, de fama más mediática por un cuento célebre ("Angola") y sus reeditadas travesuras ensayísticas que pretenden ahondar con informalidad en mitologemas y taras autóctonas (En busca del hueso perdido: se trata de un divertido y por muchos momentos superficial buceo en lo paraguayológico gimenezcaballeresco, que al menos proporciona una bibliografía bastante jugosa a la clase media sedienta de que se piensen sus mediocridades), en su penúltimo libro de cuentos La paciencia de Celestino Leyva, incluye relatos de su tradicional prosa paladeada a lo Durrell y alguno con la característica mímesis de Borges, preciosista y afectado como la obra del maestro invidente. Ese cuento borgiano-oriental fracasa no sólo por su parasitismo flagrante sino por su cojera final. Pierde gas y sorpresa en su desenlace. Debió terminarlo con la descripción del atentado, con un zoom sobre los ojos desesperados del visir... tal vez. Para mí, quedan dos cuentos: el primero, de título homónimo al de la colección, con un resonante retintín mauppasantiano, pero en el caso de Helio la obsesión corporal pasa por las orejas y no por la mano. La extirpación de orejas me parece de una genealogía más bien occidental, disciplinaria, que indígena. Aunque no faltará alguien que la considere un deslizamiento sutil y compasivo del escalpe guaicurú o en todo caso amerindio. El cuento más importante, y que me parece es la cima, hasta ahora, de este autor, es Un problema de volúmenes. En él se vislumbran los mecanismos altamente colaboracionistas del régimen dictatorial del stronismo. Por un lado, el brazo ejecutor, la mano de hierro que administra la violencia represiva movida por virtuales ascensos en la buró sangrienta. Y por el otro lado tenemos el brazo espiritual, legitimador, colaboracionista hasta los tuétanos. La ironía final, cruel como todo conocimiento auténtico, muestra que eliminar, enterrándolos, a 12 presos políticos, es algo irrealizable sin la bendición literal del colaboracionismo ñembotavy, ka’i mano, silencioso, pragmático. La hermenéutica de la yapa con un sesgo truculento en negocios que generalmente la omiten es el triunfo definitivo del cuento. Hay piedad económica, solidaridad comercial, ajuste del presupuesto, diríamos, también en el duro arte de la matanza.

Casaccia atrabiliario

Sobre narrativa paraguaya del siglo XX en general mis preferencias siguen este orden: en primer lugar, Gabriel Casaccia Bibolini, autor que, a diferencia de Roa Bastos, es prácticamente desconocido fuera de nuestras fronteras, y por el que sin embargo experimento personalmente más interés. Lleno de escepticismo ante la especie humana y sus posibilidades, hipocráticamente envenenado por la negra bilis melancólica, escritor situado verdaderamente bajo el signo de Saturno, planeta frío, lento y triste, Casaccia presenta un mundo desencantado, del que toda la magia, si alguna vez estuvo ahí, ha huido para siempre. Su Paraguay, el Paraguay de Casaccia, es un pálido infierno moral y físico de mezquindades, miserias, sudores y calores omnipresentes y cotidianos en el que resulta imposible concebir un acto noble o desinteresado o un gesto de grandeza. Amargamente desfilan con sus ruines destinos sus personajes, entre los cuales es imposible admirar a ninguno y frente a los cuales casi serían rasgos candorosos propios de un ridículo exceso de sentimentalismo la compasión o la simpatía. Humanos, demasiado humanos, no tienen otro mérito ni poseen otro imán que el de su autenticidad descarnada y sin rastros de maquillaje. Pobres diablos como todos nosotros, dispuestos a vender su primogenitura por un plato de lentejas, muestran el rostro acre de un creador que no se hace falsas ilusiones sobre sus criaturas y que no alimenta expectativas demasiado optimistas con respecto a ningún ser humano. Leer a Casaccia es tonificante, depurativo, como caminar unos cuantos kilómetros bajo el calcinante sol de la siesta paraguaya por las empinadas calles de Asunción, pateando pedruscos y sorteando excremento de perros, caballos y vacas: despoja al espíritu de todo decadente exceso de emotividad empalagosa y de toda propensión a la cursilería y a los idealismos moralizantes. Nada de superfluos ornamentos retóricos, nada de pretenciosas moralejas, nada de postizos happy-end a lo Disney, nada de esperanzas: la lección de Casaccia y su crudo Paraguay de sol agobiante, polvo, barro, alcohol barato y letrinas llenas de robustas moscas excluye toda falsificación, toda bisutería embellecedora: de hecho, excluye quizás la misma "belleza". Deja en pie sólo un principio, un principio duro, seco, árido, inclemente, pero un principio superior: la honestidad. La honestidad sin pelos en la lengua y sin una sola de esas "buenas intenciones" con las que el camino del Infierno está empedrado. De manera para mí inexplicable, jamás escuché hablar de Casaccia antes de habitar en Paraguay, y aún entre los paraguayos mi primera impresión de este autor notabilísimo fue la de una de esas medianías que, convertidas en cada país en "clásicos" locales, son relegadas a lecturas obligatorias de los estudiantes de secundaria. Impresión, según supe después, completamente errónea. Casaccia es puro Paraguay hecho tinta, tinta atrabiliaria y negra, tinta acerba y ruda que solamente sabe escribir la verdad.

sábado, julio 23, 2005

Corónica pajera de boludeces de punta

Volvamos al Word Perfect, o si quieren más atrás aún, a la Remington de suavidad memorable. A estas alturas de la oligofrenia novedosa no se puede callar que el Word de Guillermo Puertas es un gran timo, un súper bluff. ¿Será que el PDF podrá salvar la edición de nuestros libros? Debe existir una especie de fuerza de Koridis (la que altera la estructura molecular de organismos complejísimos y delicados como el vino) que llega a alear naturalezas cuando éstas cruzan de un hemisferio a otro. Realidad dura y pura, objetiva, a pesar de ser casi intangible. Muralla divisoria, límite que metamorfosea o deshace las realidades desarraigadas de determinadas coordenadas espaciales. ¿Regreso disparatado al terruño de lo telúrico? ¿Defensa de lo autóctono y local por sobre el cosmopolitismo universal? ¿Imposibilidad de la aldea global? Pero dirán ustedes, últimos defensores de la comunicación total, la telemática traspasa lo propio sin tocarlo. Lo aureola sin gastarlo. Lo deja intacto en sus redecillas hologramáticas de aura fantasmal. El puritanismo más célebre y aceptado casi por unanimidad: el económico-soteriológico. Trabajar, trabajar para alcanzar logros económicos, y, por una triquiñuela metonímica, también alcanzar un plus supraeconómico: la prueba anticipada de la salvación. Pero existe un puritanismo de nuevo cuño, alternativo, enésimo bucle de la perversión puritana, cuasi desapercibido por los Weber de la actualidad. Estos neopuritanos no se afanan por medios materiales exacerbados para lograr un éxito a la vez material y plus-material. Por ejemplo, si el neopuritano postweberiano se reúne con amigos para hablar, barajar ideas, citar todas las enciclopedias y las entradas de los diccionarios de las ideas, no lo hará para simplemente acotar ese acto al campo lúdico, del ocio culturoso o la lucha tenaz e inane contra el tedio (el famoso y evasivo "pasar el rato"). Subyacerá en él siempre una obsesión mayor, acaso concienciar espíritus dormidos, conspirar contra los conspiradores aristocrático-monopólicos, modificar el olvido ecológico del ser, o la tradicional ambición de cambiar el mundo junto a una panda de niños delirantes, etc. Reprende nuestros tics, que para él tienden a la oligofrenia inocente (pero no del todo carente de culpabilidad). Censura en nuestros divagues el tono decadentista con que parodiamos los banquetes platónicos. Exige un fin para todos los actos. Fin dirigido por una eticidad obviamente provisoria para estos tiempos de la mayor indigencia, basada en el fondo en la mejorabilidad de nuestra modesta y pacata existencia. No permite actitudes que coqueteen o ejerzan estrategias nihilizantes o de un evasionismo alambicado. Reclama finalidad hasta en el baño. No se preocupen por su aparente discreción en la escena actual, lo verán muy pronto en la TV arengando a los telespectadores hundidos en estupores ya definitivamente anacrónicos. Poetas-empresarios, agitadores de sí mismos o de su horda autocomplaciente, poetas autopromocionados o alabarderos insomnes de su propio y envidiado guetto, poetas-viajeros llevando la buena nueva de la Poesía Más Avanzada del Mundo a las ciudades-babilonias. Poetas-bululú, poetas-ventrílocuos, poetas-espectáculo de sí mismo o de su cohorte genuflexa. Poeta-mafioso. Verbigracia enciclopédica: la generación del 27. Profesorcillos de corbata pajarita que coparon todos los libros de texto de secundaria simplemente porque se defendieron a ultranza contra las asechanzas envidiosas del exterior bárbaro, el de los no-poetas auténticos, como ciertas hormigas laboriosas protegen su colmena. Muerden a todos los que no llevan su marca sectaria de judío temporalmente humillado y ofendido, pero en el futuro ya se vislumbra para ellos una forma de vida parasitaria a costa de alemanes, malos poetas envidiosos, que les pagarán indemnizaciones eternas por su antigua persecución culposa y criminal. En fin, politización de la poesía. Un trabajo perdido desde mi modesto punto de vista. Nada más frívolo que la Poesía. Poesía leída sólo por poetas o en su defecto por sus legitimadores. Poetas súbitamente reanimados de su condición zombi por cirujanos-mafiosos. Toda la "poesía" ni siquiera llega a un malentendido. Racionalizaciones de amigos bienintencionados, o de bobos útiles varios. Poesía neobarroca; pues bueno, es poesía, dicen los que saben. Poesía trola; pues bueno, es poesía, dicen nuevamente. Poesía minimalista, lo mismo. Poesía poundiana, OK, y así un largo etcétera, totalmente prescindible. Dime qué lees y te diré qué posiciones políticas (mafiosas) defiendes. Post scriptum: prometo a los fieles (y ociosos) lectores de blogs que me pondré las pilas esta semana. Tengo que escribir algo que pegue, que sea serio, o chistoso, y comentable. Sí, esta semana debería dar una vuelta por el Salazar y echarle un vistazo a la Expo Gay, Lesbo, Bi y Trans. Tengo que ir; iré, seguro. Además, mi amigo Fredi tiene allí montada una instalación con dos heladeras enfrentadas, una con el logo típico de "caballeros" y la otra con el de "damas", según me han susurrado al oído. También debería aceptar dar un paseíto por Villarrica y cumplir con la invitación poética de Jorge. Debería. Debería, por otro lado, llamar al autor de Sermo y pedir las más encarecidas y sinceras disculpas por no haber asistido a su fiesta-presentación. Debería, sinceramente, dejar de colaborar con la realidad. Soportarla sólo por sus ultrajes y violaciones, por su matonismo que juega con mi pobreza crónica, mi debilidad esencial, mi indolencia cultivada, mis gustos de burguesito con pretensiones de sibarita sogue. Debería –es una resolución jurada– poner una bomba en el canal Gourmet, aunque sea por Navidad. Debería, por ejemplo, robarme un auto y alcanzar Baires para sacarle una foto a Cecilia Pavón desnuda. O arrumar un perro y enseñarle a pintar para vivir como gran gorrón de sus autorretratos escatológicos.

martes, julio 19, 2005

Panda de lobos visita al kurupi

superficies por los zapatos rotos de rimbaud y los bellos ojos del che juro que amo las superficies sobre todas las cosas de sus poemas no entendí ninguno y la aka kalashnikov la conozco de oídas solamente decoro el corazón con calcomanías Del libro de poemas El idioma de las hormigas, de Wolfgang Raatz, grupo editorial Clepsidra, Caracas, 2004

miércoles, julio 13, 2005

los fragmentos de Simon múltiple fastuoso inagotable

“...puesto que ahora todo estaba detenido presente inmovilizado todo allí en un instante para siempre las imágenes los segundos las voces los fragmentos del tiempo múltiple fastuoso inagotable dispersos sobre la cama de una moribunda” Claude Simon, o, cuando el nouveau roman fue poético, esa mezcla de Joyce y Faulkner que fue Claude Simon, o, mejor, de Joyce y Rilke, ha perdido, amóntema, el miércoles 6 de julio. “la curiosa disposición de los focos luminosos cuyo resultado consiste en que el busto de uno de los interlocutores se proyecta en el interior de la cabeza del otro, de forma que aquél parece ocupar el centro mismo de los pensamientos de éste, como si al hablar este último se dirigiera no a la persona que tiene sentada enfrente sino a su imagen reducida proyectada en su propia retina o formada en su cerebro por su sistema óptico, o sea que parece estar dialogando con un personaje enano introducido subrepticiamente en su propio interior, o, al revés, el visitante parece estar interrogando a uno de esos oráculos, una de esas divinidades enigmáticas y monumentales de rostro ciego meditabundo, cuerpo de perro o de grifo y boca de bronce” Las geórgicas, Historia, Lecciones de cosas... obras todas que recuerdan un trabajo de albañilería, de ir levantando capas, sólidas estructuras sin aparente plan preestablecido, hasta que nos encontramos con una catedral o con un santuario: estratificación sigilosa del tiempo capturada en una melodía impensada. “la mente (o mejor todavía el ojo, pero ya no el ojo tan sólo y aún no la mente: esa parte de nuestro cerebro por donde pasa la costura el somero y tosco hilván que une lo innombrable a lo nombrado) no diciendo sino viviendo”

lunes, julio 11, 2005

Quiero ser un indio piel roja delaware, moreno ashluslay, morenísimo mak'a

Ahora mismo en que el Asojna mecánico escupe sus primeros ronquidos, atachinados por el chamán propiciador de buenas ondas, en el aeropuerto matritense, dispuesto a trasladar por los aires en su pico cosmogónico al escritor y filósofo murciano Antonio Tudela hasta los infiernos sulfurosos y prúsicos (de mandió’ró) del guara de los indios asuncenos, ya se ha insertado entre las redes laberínticas del mercado su último libro: Escrituras de la diferencia. El desplazamiento de la identidad en Deleuze y Derrida. Fundación Universitaria Española. Madrid, 2005. E-mail: fuesp@fuesp.com. Tesis doctoral de estructura esencialmente proteica, rizomática, de fuerza abrumadora pero no necesariamente intimidatoria para con el lector, a pesar de su naturaleza de tesis unánime y merecidamente aprobada cum laude. A continuación de estas líneas de recomendación les dejamos con el torbellino molecular de un fragmento, infinitesimal, como su posible núcleo propulsor, centro descentrado y descentrante, línea de fuga captada en su quantum de reposo ilusorio, antes de un nuevo y enésimo salto desterritorializador, salvaje, nómada, como la orquídea que imanta a la avispa para atraerla hacia una milagrosa reversibilidad teratológica, hasta devenir libro, este libro que no se cansa de abrir cajas y desnudar muñecas. Definitivamente, nuestro psicopompo horizontal, Antonio, trabaja a contrapelo, a veces caballo, a veces viento, siempre indígena del espacio plagado de flujos y alegrías embrionarias. Libro sin desperdicio posible, no sólo cuando el autor reflexiona, sino incluso cuando “meramente” cita, ofrece sorpresas en ocasiones de colosal magnitud, no en pocos casos deliciosamente hilarantes, como ésta, citada por Antonio para solaz y carcajada de los lectores, del Nuevo Diccionario Ilustrado de la Lengua Española –Enciclopedia Sopena (en dos tomos, Barcelona, Ramón Sopena, 1928); se encuentra en la página 152 de la tesis que gratamente nos ocupa:
“Nietzsche (Federico). Biog. Filósofo alemán, cuya filosofía ejerció funesta influencia, especialmente en la literatura. Murio loco. (1844-1900).”
Nada que añadir a la fina ironía, no por tácita menos elocuente, de su tudeliana descontextualización, verdaderamente, y en más de un sentido, “desterritorializante”. Posdata: breve glosario tomado del Pequeño Kurupí Ilustrado: 1.Delaware: etnia autóctona de América del Norte, devota del floripón y el peyote. 2.Ashluslay: apelativo chorotí de la etnia chaqueña conocida por los criollos y españoles como “chulupí” y autodenominada “nivaclé” (que significa “hombres”). Tanto los chorotí como los nivaclé, junto con los mak’a, pertenecen a la familia lingüística mataco-mataguayo. 3.Mak’a: etnia nativa y habitante del Gran Chaco, protegida en su momento, en un enclave próximo a la ciudad de Asunción, por el militar ruso Belaieff, actualmente una de las deidades del panteón mak’a. Los turistas suelen regatear con ellos el precio de sus objetos artesanales, que venden en las céntricas calles asuncenas, pese a que su precio habitual no hace justicia al vivo sentido del color y el diseño con que los artesanos mak’a elaboran estos cestos y abalorios valiéndose de textiles y plumas de aves de ricos y vívidos matices. 4.Asojna: pájaro de la familia caprimulgidoe y gran madre de los ayoreo, etnia también chaqueña. Uno de sus poderes es “volver a abrir el mundo” después de una sequía. 5.Atachinar (de “tachiná”, humo purificador del tabaco entre los mbyá-guaraní; “Tachiná” es también el nombre propio de un benévolo personaje mítico, el “Señor de la Quemazón”; esta quemazón se refiere generalmente al rozado, práctica habitual entre los mbyá-guaraní): purificar con humo de tabaco. 6.Guara: región o zona habitada por una comunidad guaraní (tey), que a su vez puede formar una asociación de comunidades (tekohá). 7.Mandió’ró: variedad de mandioca nativa de América (manihot utilissima), venenosa por su contenido de ácido prúsico, y que por ende requiere un complejo proceso antes de su consumo, conocida también como “mandioca amarga”, por oposición a la “mandioca dulce” (manihot aipi), introducida por los españoles.

sábado, julio 09, 2005

El cielo maka

Es interesante observar la visión que los Maka tenían de la organización cósmica, una suerte de campana de Gauss desaliñada. De los cinco planos o mundos cósmicos que nos hablan actualmente de los Maka, tal vez el quinto, el que está en la cúspide, sería agregado bajo la influencia cristiana de Belaieff. El PAKJAP NELHUIKA.A, dueño del universo, es de neta filiación mosaica. Son los propios viejos de la tribu los que nos cuentan que Belaieff les enseñó de la existencia de IN TATA. La cuarta región, NELHUIKA.A, es la que menos aparece en los relatos y mitos, en contraposición a la tercera región, WA AS, donde está el pais de las almas de los muertos y de los pajaros míticos. Luego SHEJE, mundo del hombre, y finalmente SHEJEIKA.A, submundo de los espíritus malignos y de las mujeres del agua, madres de los Maka, que compite con la tercera región en el número de relatos que se cuentan.

lunes, julio 04, 2005

Nada fue mi Beatriz

Yo he basado mi causa sobre Nada El 1° de octubre de 1844 el profesor Johann Caspar Schmidt de treinta y ocho años publicaba los mil ejemplares de El único y su propiedad. El 28 de octubre el libro era secuestrado...Después del Único, Stirner se deshilacha publicando traducciones de Adam Smith, en 1848 escribe una serie de secas crónicas políticas, los dos volúmenes de la Historia de la reacción, de 1852 y muere, se dice, a causa de la infección, por una mosca, de un forúnculo que le había salido en el cuello (uno de esos dolorosos ántrax que torturaron a Marx durante años, en el ano, mientras escribía El capital). Era junio de 1856. En el Berlín de Dronke (Berlín, 1846) se relata la indecente escena de la boda de Stirner, con los amigos que juegan a las cartas, los esposos que se han olvidado los anillos y Bruno Bauer que saca dos de latón de su cartera para remediarlo. Y justamente Dronke es quien utiliza la palabra Übermensch a propósito de Stirner y de sus amigos. “Ya que están por encima de la vida, la vida perseguirá su fin de la mejor manera, despreocupándose de la locuras de los superhombres filosóficos”. Y una de las primeras apariciones del término Nihilismus en Alemania, después de aquellas en Jean Paul y en Jacobi señaladas por Heidegger, es en una nota del diario filosófico de Karl Rosenkranz a propósito de El único. La recensión del libro hecha en 1848 por el profesor Kuno Fischer señala: que la filosofía de Hegel, este “panteón de todos los sistemas”, había producido su propio Doble sofista... Para la historia, Stirner tenía que ofrecer solamente el “texto de una lápida”. Ahora se abre un “movimiento sin puntos de apoyo de la nada a la nada”. La respuesta de Stirner firmada como G. Edward queda como una despedida, líneas esenciales y testamentarias: “Yo quiero solamente ser; yo desprecio la naturaleza, los hombres y sus leyes, la sociedad humana y su amor, y rescindo cualquier relación natural con ella, hasta la del lenguaje. A todas las exigencias de vuestro deber, a todas las designaciones de vuestro juicio categórico contrapongo la ‘ataraxia’ de mi yo; ya hago una concesión si me sirvo del lenguaje, yo soy el ‘indecible’, ‘yo sólo me muestro’¿Y no os ataco quizá, con el terrorismo de mi yo, que rechaza todo lo que es humano, tanto como vosotros a mí con vuestro terrorismo humanitario, que me marca inmediatamente como ‘monstruo inhumano’, si comete algo contra vuestro catecismo, si no me dejo estorbar en el disfrute de yo mismo?”. Rusia es el país donde Stirner encontró su terreno más afín. Belinski, Chomiakov, Bakunin, Dostoievski, Herzen. Perdidos todos sus manuscritos, no se conservan sus cartas, ni retrato (el único que tenemos fue trazado de memoria cuarenta años después de la muerte de Stirner por la mano del enemigo Engels). Con esfuerzo se ha encontrado una firma suya en un documento. De sus últimos años se conocen pocos detalles: penuria, habitaciones amuebladas, prisión por deudas (dos veces), la humillación de un anuncio publicado en Vossische Zeitung con la reclamación de un crédito, la muerte ignorada... (En Max Stirner. Sein Leben und sein werk. Berlin 1898, de John Henry Mackay, primera y única biografía de Stirner hasta el momento). Stirner y Nietzsche: Franz Overbeck consulta la lista de los libros pedidos en préstamo a la biblioteca de la Universidad de Basilea y descubre allí que en 1874 El único había sido leído por el discípulo predilecto de Nietzsche en aquel momento: Adolf Baumgartner. Pide entonces la confirmación a Baumgartner, el cual recuerda perfectamente haber leído el libro por insistente sugerencia de Nietzsche. “Es el más audaz y consecuente que se ha pensado desde Hobbes”. Ida Overbeck: el recuerdo de dos conversaciones en las que Nietzsche había aludido a Stirner, con una especie de exaltación hosca, diciéndole también que no debería haberle hablado de ello, porque un día lo acusarían de plagio. En la década de los 90 se forman dos facciones contrapuestas: una que ve a Stirner como la sombra de Nietzsche, otra que ve a Nietzsche como la sombra de Stirner. Nadie antes de Helms (Colonia, 1966) había pensado establecer determinados nexos, aunque fueran tan evidentes: por ejemplo, el triunfo de la contrarrevolución en Rusia después de 1905 coincide con la aparición de hasta tres traducciones de la obra de Stirner entre 1906 y 1910. Stirnerianos: Un actor de provincias con el nombre (falso) de Ret Marut. Gracias a la minuciosas investigaciones de Rolf Reknagel podemos reconocer hoy en este nombre al autor de la Nave muerta y del Tesoro de Sierra Madre: B: Traven. Marut publicó entre 1917 y 1919 una revista enteramente redactada por él: Der Zielgelbrenner. Pero Stirner también ronda los delirios de Nagel en los Misterios de Hamsun. O en los de Jack London en My life in the Underworld. Filosofía de la existencia: ya Löwith situaba a Stirner al lado de Kierkegaard. Y también Buber arrastraría a Kierkegaard y Stirner. Llegó después Juliette Gréco y Sartre. Herbert Read no tardó en recordar a Max Stirner, “uno de los más existencialistas entre los filósofos del pasado”, observando que “enteras páginas de El único se leen como anticipaciones de Sartre”.T Anders ya había tratado de reconducir el primer Heidegger a Stirner. En cuanto a Camus, su notable crítica a Stirner silencia el impulso vital que de Stirner han recibido muchos de sus personajes. Los maestros de la décadence que podían decir:”le Neánt fut ma Béatrice”. Psychologica: Un caso de paranoia stirneriana ha sido expuesto por Ernst Schultze (1903, Berlín). Se trata de una joven que robaba, SE DESNUDABA Y COMETÍA OTRAS INDECENCIAS PORQUE ESTABA CONVENCIDA DE QUE CUALQUIER MANIFESTACIÓN DE SU VOLUNTAD COINCIDÍA CON EL DERECHO. El único psiquiatra ilustre que ha tomado en serio a Stirner es Ludwig Binswanger y en conexión con la filosofía de la existencia. Otro maldito, Oskar Panizza (que aparece titulando un famoso cuado de Herr Grosz). En su panfleto de 1895, dedicado “a la memoria de Stirner”, Der Illusionimus und die Rettung der Persönlichkeit, reeditado recientemente con otros textos en La psicosis criminal, Munich, 1978). Panizza desarrolla la tesis de la espectralidad del pensamiento, como encontramos en El único. Se deduce de las premisas stirnerianas una imagen del mundo como perpetua alucinación, ensayo de un ilusionismo radical que podría fácilmente proseguir en la dirección de algunos maestros de la epistemología budista. Panizza concluye: “si no destruimos el pensamiento, el pensamiento nos destruye”. Traducciones. Mucho se puede sacar especialmente de la portadas: el fúnebre liberty de los hermanos Bocca ofrece (para la traducción italiana de Zoccoli) un candelabro en el que múltiples llamas se funden en una sola nube de fuego y humo. La Librería Editrice Sociale deja que un águila se recorte sobre un cielo metafísicamente vacío, y las puntas de algunas de sus plumas desbordan el marco. Los mismos hermanos Bocca proponen, para L'anarchia de Zoccoli, una tetuda, grave y musculosa cariátide, cansada de su oficio, que rompe finalmente con los brazos elevadas columnas y arquitrabes harto tiempo sostenidos... (Fragmentos del Ensayo introductorio de Roberto Calasso a la edición mexicana de El único y su propiedad, de Max Stirner. Traducción de Pedro González Blanco. Ilustración de portada Criminal Mind de Alberto Perezgrovas. Editorial Sexto Piso, avenida Progreso 158 tercer piso. México DF. 2003 www.sextopiso.com. Que por cesión-regalo del poeta Luigi Amara “por obra de la abolición de la propiedad privada” a Montserrat)

Bye Luther

Perdeu o maior cantante do soul Luther Vandross.

viernes, julio 01, 2005

Kurupicho : negro

Quantum de Antin Que las cosas vayan y no vuelvan Que el tiempo horade el espacio Que el cielo y la tierra nos encierren en su ataúd de inmovilidad Que las palabras reboten sobre los poros Que los colores hiervan en los ojos Que la memoria enloquezca y sólo recuerde las agonías de los seres Que la gravedad ceda y nos adhiera a los techos del abismo sideral Que la noche chille como un laberintodonte Que el día duela desde el rosado védico al rojo curie Que el aire nos estrangule Que el oxígeno nos envenene Que los niños nos imaginen arañas o cucarachas Que la tierra acelere su rotación y seamos (sólo) mareo Que los muebles expresen su odio contra los glúteos con murmullos oscilantes Que las ondas de radio y TV lancen oscuras y fritadas amenazas de destrucción Que el viento nos arranque las intuiciones felices Que el frío congele a la pesadilla a un exilio orgánico e insensible Outdoor metafísico Vivir intensamente la pobreza Lamer el brillo del sol vomitar la tierra en trocitos estelares de ilusiones babeantes Escamotear la angustia estomacal sacando sonoridades marciales del asfalto Pechear intensidades de nabab o manguruyú Lotear el aire y los vientos con cigarrillos arltianos Saborear la rabia de los perros pirronianos en el downtown asunceño Parodiar el ajuar de la literatura picaresca Comprar a calderillas o con especies manifiestos de tortilleras Mercar con los excrementos dejados por los automóviles en el semáforo rojo Pararse sucio y hermoso ante el desfile de la vida Seguir la arritmia de la city putrefacta Ser empujado de una vereda residencial hacia el pórtico de una iglesia o derivar de las rejas de la comisaría a los umbrales de calle Luna Ser arrastrado, al fin, por un raudal de verano suavemente a la 4 paredes de un féretro oliendo inhalando el óxido de sus clavos Levantar, si hay hueco grandes fuegos de potlach con las ilusiones infantiles Pero mi dios repta y tiene pobreza en forma infinita Sin embargo, tú llegaste a ver pasar al Tiempo como un huracán que gastaba cola de conejo Asuncion,2005