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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, mayo 31, 2005

La colonia es mujer e inferior

La colonia es mujer Análisis “ideológico”de la narrativa latinoamericana que revele sus puntos de mira, sus intereses secretos. Suerte de renovatio de la disputatio setentista entre narrativa europeísta y narrativa indigenista. Qué mitos, mitologemas, tradiciones, motivos subyacen a ella. El influjo devastador de Borges: estos borgianos, arrastrados por el discurrir inercial de su estética mimética, ahora aparecen hasta en la sopa. Su avanzadilla de puro mito grecolatino, germánico, en suma, indoeuropeo. A veces con un poco de aliño oriental, chino o musulmán, pero de transmisión europea (Waley, Galland, Burton, Fitzgerald). Los conatos frustrados de derivar hacia lo gauchesco y el culto a los compadritos son meras piruetas que no ocultan su ursprung épico-caballeresco. Un inmenso desierto allí donde uno busque motivos precolombinos arcaicos o de asimilación colonocristiana. No aparecen siquiera con trasposiciones o contaminaciones posteriores a la conquista. (Bueno, Argentina, país del difunto, siempre fue una provincia sin plata; apenas, irónicamente, quedó en ella el nombre del metal como registro de la esperanza de su hallazgo. En realidad debería haber recibido el epónimo español par excellence, Vacaria, por aquello de la introducción y adopción furiosa del animal ambrosía de los carnívoros y que fue la punta de lanza de su apogeo económico. Claro que la independencia tan mentada del yugo español sólo trajo consigo las estrategias de exterminio de los nativos pámpidos y de otros grupos étnicos en el siglo XIX. El desierto que crece con el lema civilizatorio de prohombres inolvidables como Sarmiento, que por ironías infaltables acabó su apostolado racionalista entre los bárbaros guara de Paraguay, donde la solución final de los colonizadores había tenido como baza un mestizaje soft e incruento gracias a la antigua tradición guaraní del tovayazgo o cuñadismo, código de honor que imponía una reciprocidad absoluta hacia el otro en cuanto se convertía en cuñado, como en los numerosos casos de caciques que, habiendo dado por mujer a un caraí español a su hermana, a su hija o a una de sus mujeres, quedaban obligados en cierta forma hacia este nuevo pariente, y, desde luego, esperaban otro tanto de su parte. Por supuesto, no hubo feedback alguno de parte de los peninsulares, pero el experimento funcionó). Dividirla esta narrativa en: a) la producida por continuadores de los mitos europeos, caracterizados por el colaboracionismo consciente o inconsciente de sus ideologemas, de modo esquizofrénico (vivir la América con los fantasmas europeos). Escritores marionetas que no se cansan de esbozar voces y gestos europeos, llenos de respuestas “teóricas” a los conflictos de la realidad latinoamericana. El psitacismo (del griego psittakós: papagayo) de sus héroes son, además de Borges, Cortázar, Bolaño, etc., y: b) la producida por escritores que se caracterizan por la asunción de los mitos latinoamericanos (ya sean precolombinos puros o contaminados por hermenéuticas cristiano-colonialistas). Los que dan voz a los fantasmas originarios conculcados por el mayor genocidio de la historia (en apenas 2 generaciones, su población disminuyó en setenta millones), producto directo o indirecto de la movilización total católico-europeo-renacentista. Narrativa latinoamericana que use como materia prima mercurial, para obtener la piedra filosofal de la novela, y la narrativa en general, latinoamericana, los mitos propios, autóctonos, frecuentemente contaminados o híbridos. Sus modelos: Rulfo, Macunaima de Mario de Andrade, Arguedas, etc. Leer novelas cuya materia ideológica no excluya los mitos autóctonos acallados o hibridizados, ya sea contaminados por sus propios comentadores o contaminados a nivel de la hermenéutica popular. Replanteamiento del apogeo de la tan mentada novela urbana (asociada a la civilización europea, pues los indios “comían saltamontes, despreciaban y malusaban el oro, la plata y las perlas”). Cuando el escritor latinoamericano esté a punto de atacar el papel blanco, recuerde que la mitad de la tierra lleva el nombre de un escritor y no el de un hombre que ha esclavizado a todos los que no se comportaban como él lo requería o no se adaptaban a sus sueños de dominio y codicia.

sábado, mayo 28, 2005

MÁS SOBRE IGNATIUS

Respecto al hecho de que Ignatius pueda o no tener razón al detestar la falta “de geometría y de teología” de la inmensa mayoría de los seres y las cosas que para su desgracia e impaciencia lo rodean, lo acertado o desacertado de su juicio no es lo más relevante del mismo, sino su carácter valerosamente insólito, inevitablemente minoritario, melancólicamente destinado a la incomprensión generalizada. En estas debilidades radica su fortaleza, aquello que mueve a la simpatía y al respeto a los pocos lectores bien nacidos. Hay algo abyecto y cobarde en defender lo “correcto”, lo “respetable”, lo “sensato”, lo “decente” (quizá incluso lo “racional” o hasta lo “razonable”); algo profundamente conformista y borreguno. Esto es lo que se espera de nosotros que hagamos, y por ello es servil el hacerlo. Ignatius es grande porque defiende el absurdo. Su inmenso volumen físico de mole da testimonio de la inmensidad de su alma, y tanto las dimensiones titánicas de ésta como las de su cuerpo lo condenan a la burla y la irrisión de los ruinmente pequeños. Los enemigos de Ignatius nos rodean. Veo su espíritu mezquino en los locutores políticamente correctos que “filosofan” sobre la “inmoralidad” de la piratería, en las señoras que regentan despensas y pontifican sobre la “inmoralidad” de resistirse a las prepotentes campañas de vacunación estatales en nombre de la libertad individual, en todos esos seres ínfimos y cicateros que, policías sin salario ni contrato, policías espontáneos, defienden la conveniencia de sus amos por puro y desinteresado amor al poder (ajeno), en todas esas personas que experimentan un respeto instintivo ante la autoridad y ante la ley, en todos esos esclavos felices y pyragüés por vocación que nos acechan, siempre a la caza de incorrecciones que justifiquen su censura y sus pedestres homilías, mediante las que se vengan en nosotros de las frustraciones de sus vidas de sirvientes. Los cuentos de hadas no suelen relatar los acontecimientos posteriores a las bodas del héroe con la princesa, porque tras el matrimonio comienza la rutina y acaba la aventura, y con ella la grandeza que brinda la adversidad. De la misma manera, La conjura de los necios termina donde comienza la buena fortuna de su protagonista (si bien ésta parece un tanto incierta, o al menos no se anuncia exenta de peligros e inestabilidades), porque la gloria de Ignatius es el fracaso, no el triunfo. Hay más autenticidad en el fracaso: sólo él hace de nosotros lo que realmente somos. En el triunfo todo es apariencia y superficie. Y en un mundo donde los necios son poderosos, el aplauso insulta y el desdén halaga. La bien o mal llamada “realidad”, que es el imperio de la estupidez, tiene sus militantes y sus desertores, y sabe bien premiar a aquéllos y castigar a éstos. Pero, para desgracia de los “sensatos”, sus “premios” son baratijas (dinero, generalmente) y su “castigo”, no pocas veces, es la inmortalidad. Por eso Ignatius, el gran fracasado, el gran desertor (que deserta de todas las formas posibles y para quien la misma pereza –que en nuestro mundo hace indigno de respeto a todo el que no trabaja y lo condena, más tarde o más temprano, a la existencia marginal del paria– es una forma de deserción), aquel de quien nadie dejó de reírse, sobrevivirá para siempre a sus –nuestros– enemigos. Él, el obeso grotesco, el medievalista erudito y trasnochado, que resulta absurdo y cómico en un mundo en el que cosas como el “marketing” son disciplinas universitarias, el fantoche desarrapado y sucio que resultaría “impresentable” en la mayor parte de todas las reuniones sociales imaginables, el “perdedor” tan perdedor que fracasa incluso como vendedor de panchos, será mientras haya humanidad el estandarte de todos los grandes condenados por los pequeños a la ruina. Él será nuestro adalid. Él será nuestra venganza.

LA CONJURA DE LOS NECIOS

En 1976, el profesor W. Percy empezó a recibir insistentes llamadas de una señora desconocida que quería que leyera una novela escrita por su hijo, ya muerto, a principios de los 60. El profesor Percy, aburrido de antemano, se sentía muy fastidiado. “¿Y por qué iba yo a querer hacer tal cosa?”, le preguntó. “Porque es una gran novela”, contestó la señora desconocida, que, tenaz, logró presentarse ante él con el voluminoso manuscrito, que, para colmo de males, resultó ser una copia a papel carbón, apenas legible. El profesor Percy sólo tenía una esperanza: leer unas cuantas páginas y comprobar que aquel mamotreto era lo bastante malo como para no tener que seguir leyendo. Comenzó a leerlo y lo invadió una emoción creciente, que pronto se transformó en incredulidad: no era posible que fuera tan bueno. El mismo fenómeno se produce con todo lector que conoce a Ignatius J. Reilly, bicho raro si los hay, “una especie de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso fundidos en uno”, como lo definiera el profesor Percy. Ignatius J. Reilly, en combate abierto contra la decadente edad contemporánea, con su atroz falta de buen gusto y su ausencia “de teología y de geometría”, gran glotón, devorador de bollos y golosinas, ideólogo singular, ardiente cruzado en pie de guerra contra el siglo XX, fino conocedor de Boecio, intelecto brillante y excéntrico, figura obesa y ventruda cuyo exceso de masa cárnica es como la materialización de su inteligencia descomunal y monstruosa y de la vastedad, obesa también, de su erudición estrafalaria, hipocondríaco obsesionado con las “obstrucciones” de su “válvula pilórica” (¿?), dolencia que él es quizá el único ser humano en padecer, holgazán empedernido, carente por completo de las “virtudes” del burgués moderno: laboriosidad, ahorro, economía, ambición material, responsabilidad, cálculo a mediano y largo plazo, afán de lucro y, en fin, todo lo que constituye el “sentido de la realidad”. Gigantesco aborto de una Fortuna cruel o bromista que lo ha depositado para su ruina entre gentes incapaces de entenderlo, pasea su volumen descomunal, signo y emblema de su grandeza interior que de esta forma grotesca se distorsiona en caricatura, por las callejuelas estrechas y opresivas de una realidad liliputiense a la que su alma, como su cuerpo, excede, y que le queda chica. Condenado al “fracaso” de la indigencia o del manicomio, su lunática “comedia”, pese a que llena de grandes carcajadas las horas de lectura, encoge el corazón por la fatalidad de un destino que parece planear como un buitre sobre todos aquellos que se atreven a no ser lo que de ellos se esperaba. No es casual el epígrafe de Swift que abre el libro: “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él”. Ignatius, este Falstaff de Louisana, este guerrero solitario que no esconde su lucha contra el mundo, parece condenado a un final doloroso, pese a su alta estatura, fortaleza y reciedumbre carnal y pese a las dimensiones raquíticas y enanas de sus innumerables enemigos. Pero las malévolas expectativas de los necios se frustran, y su conjura fracasa, y Fortuna, esa vieja deidad en la que Ignatius nunca, ni en los momentos de mayores pruebas, si bien la increpó, dejó de creer, premia su fe boeciana haciendo girar su rueda hacia arriba, y un “happy end” nada hollywoodiense regocija y alivia el ánimo del atribulado lector antes de devolverlo a la realidad infausta, con sus infamias y sus tristes episodios, episodios tan tristes como el que ocurrió en 1969, cuando John Kennedy Toole, el brillante autor de esta opera magna, La conjura de los necios, se suicidó a la edad de 32 años. Pero la ficción sigue erigiendo, frente a la penosa “realidad”, su universo paralelo para siempre en estas páginas. Único universo donde la miopía de los espíritus plebeyos no triunfa de los grandes y estos reciben el premio que merecen. La conjura de los necios (A Confederacy of Dunces) fue publicada póstumamente por la editorial de la Universidad Estatal de Louisiana (en la cual, en su paralelo mundo ficticio, Ignatius J. Reilly estudió y sembró el terror entre algunos profesores que nunca lo olvidarán) en 1980, recibiendo el Premio Pulitzer en su país y, al año siguiente, el Premio a la Mejor Novela Extranjera Publicada en Francia. Está editada en español por Anagrama.

jueves, mayo 26, 2005

horadando los estratos simbólicos

Creo que el único lugar del mundo en que los perros (muchachos, socios, shera’as) tienen pendejas (chicas, minas, amigovias) es ñandé Paraguay. Entre los chamacocos del chaco paraguayo los anabsonro son sus seres demoníacos primigenios. Los anabsonro tienen un punto vulnerable, el tobillo, una prueba de su carácter demoníaco. Bueno, el jefe de los anabsonro es Poitchúwo, interpretado como gran can mítico. El hombre-can es un motivo difundido entre los pueblos circuncaribes, sin embargo aparentemente sólo sobrevivió entre nosotros. La interioridad, que solemos hacer proceder o atribuir su origen a Platón, tiene una realidad más cotidiana y cercana entre nosotros a través de la lengua materna, se siente su realidad por medio del habla. Así wátswot (interior-corazón). Idiomáticamente todos los términos referentes a la emoción, volición, memoria, carácter son en realidad simples verbos de acción con el agregado de wátswok, uno de los más notables, característica de las lenguas de filiación maskoy, por ejemplo. “tamhaaha wátswot” es “sentirse con ánimo tumbado” (“trabajar en el interior”, literalmente); “pytsyinnyngyyi abwátswot” es “sobrecogido de miedo” (“estremecerse por dentro”); “intlenchy abwátswot” es “pensar” (“dirigirse hacia dentro”), etc. En Guayakí “yapó” (hacer/trabajar) significa trenzar/cestar. Siguiendo con la cestería y artes aledaños, entre los chaqueños los motivos en las bolsas de caraguatá (bromeliácea) son una consciente estilización geométrica de las pieles de animales silvestres, por ej.: las bandas continuas se interpretan como “el lomo de los armadillos”, las discontinuas como “piel de víbora yarará”; las paralelas como semillas de cañas; las alternadas como gusanos, especialmente ciempiés; las quebradas como patas de psitácidos; los motivos romboides como ojos del tigre chaqueño (yaguareté) o frutos de tunas; los triángulos se identifican con las escamas de los peces (pilcomayenses) o nidos de avispas (centrochaqueñas); los motivos hexagonales con cáscaras de frutas, caparazón de tortuga o de tatú (armadillo); los pentágonos con el ojo de búhos o de caranchos; las grecas con el lomo del ñandú (avestruz chaqueño), iguana, etc. Para terminar este divague nostálgico culturalista, nosotros que habitamos la tierra estéril de lo simbólico o en todo caso su reducción al acotado campo del arte, mencionemos a la mujer-caraguatá, mujer-chamán que manipula los fenómenos meteorológicos. Podríamos seguir con el “tatú rapé” (camino del armadillo): una suerte de entretejido en la cestería. Sin olvidar el camino de los ñandú, constelación que veneran los chaqueños….

domingo, mayo 22, 2005

Memorias asuncenas de Funes

Hemos recuperado un texto de la Feria de Escritores del pasado año. En él, el misterioso kurupí trasatlántico Antonio Tudela Sancho nos lo cuenta todo sobre el Funesto Funes y sus memorias asuncenas.

miércoles, mayo 18, 2005

Arqueología personal

El chiste de las computadoras en realidad se encuentra en otro lado y no en el lugar desde donde todos los promotores lo propalan y vocean. En el trasvase de las viejas y apergaminadas hojas garabateadas en una época lejana, como escritas bajo la luz penumbrosa de una cueva troglodita, al cuadrado cool de luminosidad que expande el artilugio catódico. En el año 90, Kurupicho y una panda de persons sacaron un fanzine pretencioso y confuso llamado “Tiempo Indigente”, que conoció apenas dos números y un tercero impreso pero ya sin distribución, fanzine plagado de galimatías nihilistas y desplantes oraculares. Si la prensa asuncena, amiga y legitimadora de efemérides cada una más absurda que la otra, anda en plena campaña conmemorativa-nostálgica de recordación de la visita papal del 88, el kurupí pide perdón por sucumbir a la exhibición puramente personal de rescatar un texto de esa época ingenua y pedante. Acaso esto sirva para demostrar el poder sofístico de las teorías que manipulan realidades con una solvencia falsa y mixtificadora. La capacidad simpática aunque perversa de manipular conceptualmente lo real mediante la última jerga en boga. Hoy sería difícil refrendar posiciones tan totalitariamente teóricas como las expuestas en este texto rescatado del olvido, cuya víctima propiciatoria fuera entonces el judío simplón de Woody Allen. Les dejo con el escrito de marras, comentando la anécdota de que, durante la repartición gratuita de las hojas fotocopiadas, éstas producían un rechazo instintivo entre los chicos y chicas de la facu de Itá Pyta Punta, comprensible hoy, a la distancia, como un gesto sabio y sin visos de prejuicios anti-ilustración . “El antinietzscheanismo de Hannah y sus hermanas. “Hannah y sus hermanas, como la mayoría de las películas de Woody Allen, tiene a Nueva York como escenario. En ella mora Hannah (Mia Farrow), una mujer delicada y sencilla, cuyo marido le pone los cuernos con su hermana Lee (Barbara Hershey); la otra hermana es Holly (Diane West), la eterna desgraciada que salta de fracaso en fracaso. Woody hace de Mickey (ex-marido de Hannah), que, de ser un exitoso productor de películas, sucumbe a la angustia existencial ante un universo absurdo y, súbitamente, sin Dios; desesperado, recurre a la sabiduría de los grandes filósofos, el cristianismo y el Hare Krishna, sucesivamente, en una progresión que va del desaliento a lo grotesco. En realidad, la médula de la película se encuentra en Mickey y las “hermanas”, en especial Holly. Hannah tiene más bien un valor formal y cohesionador de las historias individuales. El segundo y último movimiento del filme da la solución a todos los problemas que había planteado el primero. Lee abandona el adulterio, Hannah recupera a su marido, Holly supera su cocainomanía temporal y su auto-obscurecimiento al frecuentar antros de música punk y Mickey, después de pasar revista a todas las estructuras fuertes, considerándolas estériles, cede al matrimonio y a la familia casándose con Holly. “Friedrich Nietzsche concebía el mundo como una obra de arte continuamente creándose a sí misma. Lo que caracteriza al mundo, por detrás del orden y la estabilidad –estos son sólo máscaras, identidades temporales–, lo “duradero”, es la microagitación caótica del devenir de las fuerzas, que subyace y engloba a la historia. El “Ser” de Nietzsche es un devenir, por oposición a la identidad estable de la metafísica tradicional, devenir articulado como fenómeno radicalmente contingente, como pura e imprevisible potencialidad sin fin, como una “tirada de dados”, como una “inocencia del devenir”. En suma, mera y orgullosa ontopoética. “En Woody Allen sucede todo lo contrario. Si hay desorden, caos, un devenir aleatorio, éste se da sólo como convulsión, como un accidente temporal y superable. El fondo primordial y literalmente estable es el Orden de la historia y de una sociedad racional y necesariamente disciplinaria. Margueritte Duras tiene razón al decir que no existe una Nueva York-Woody Allen, como por ejemplo existirían una Nueva York-Chaplin y aun una Nueva York-Scorsese. Él carece de una luz personal que pueda dislocar y deshacer esa ciudad. Él la atraviesa, pero todo queda incólume, en su lugar y sin sufrir ninguna modificación radical. És un artista del inmovilismo y de la reconciliación. Para él, Nueva York sólo tiene una cara. (Recordemos que, entre todos los personajes, Hannah es la que menos accidentes dramáticos sufre; ella es el símbolo de Woody en la película.) Tampoco estamos de acuerdo, porque la peli empiece y termine en un Día de Acción de Gracias, como lo han hecho algunos, en considerarlo un pesimista que da gracias a Dios. En realidad, se nos hace imposible no ver en él al típico norteamericano conservador. Aquel que hace la apología del orden, la homogeneidad, el consenso, el sentido común (el de la estadística, los test, el rating, etc.). En fin, aquel que sufre la fobia ante lo heterogéneo, multiforme, azaroso, fantástico, el sentido equívoco, el LSD, el fluir de la conciencia, el Kaoskosmos. Woody Allen es uno de esos nihilistas pasivos de quienes había dicho Nietzsche que prefieren creer en un dios antes que soportar la Nada. Cristino Ivanovich”

lunes, mayo 16, 2005

Descateuríza-me de todos estos ojeos y harús

De los “Cuadernos de Voronej”

Pustí mieniá, otdái mieniá, Voroniej,–

Uronish ti mieniá ilh provoronish,–

Ti víronish mieniá ili vierniósh–

Vorojiej –blaj, Voroniej- vóron, noj!

Liberta-me, libera-me, Voroniej,–

Devolve-me ou devora-me em teu sorvo,

Desinverna-me ou vara-me de nojo–

Voraz neve, Voroniej –dente, corvo!

Abril de 1935, Voroniej

Este poema del judío-ruso Ossip Mandelstam traducido por Augusto De Campos puede servirnos como introducción a este post absolutamente variopinto y caótico. Pues su confinamiento y su desaparición final en los siniestros 30 stalinianos nos retrotrae a nuestro encierro entre potenciales e innumerables vertederos como Cateura. No “quien no salta no es paraguayo” (slogan-consigna de un roquerito el pasado sábado a la noche en el Jockey Club), sino que no lo es quien no protesta ante el anteproyecto de creación de un nuevo y nauseabundamente antiecológico Cateura II, a ser ubicado en los bañados de Nueva Italia. Si los defeanos mexicanos jamás podrán convertirse en cantantes de huapango ya que el hupo o smog o neblumo les irrita tanto la laringe que les es imposible alcanzar el falsete necesario para lucirse en este género musical, y si los peligros de la modernidad nos han acostumbrado a las tetas con leche con DDT y aun a los pingüinos antárticos también con DDT, suponemos que el granasunceno también será agraciado con alguno de estos rasgos para perfilar su nueva identidad cataclísmico-ecológica. ¡Descateuríza-me, maldita multitud silenciosa! Si permitimos que nuestros sobrinos e hijos en edad escolar ingresen a la civilización alfabético-canónica a precio leonino-dominical con los cervantes que ni chiflan ni ladran o los shakespeares domingo-monopólicos de una editorial que se ha adueñado de una vereda típicamente asuncena, y si nuestros intelectuales más preclaros y pedantes legitiman cateurizaciones de ese nivel rancio y hediondo hasta la estafa, para qué gastar ojo y conexión en Internet escribiendo contra el absurdo extremo del ejército israelí y su paseo culturo-musical por las guará autóctonas. Vestido para exterminar, la única enseñanza que tal ejército teocrático bisexual puede dejar es la de oración fúnebre por un pueblo sin defensores. Por más que Woody Allen toque moderadamente el clarinete, eso no habilita a estos misioneros en el escenario político-musical para hacernos tragar su detritus moral, como ya hicieran países del primer mundo con los desechos nucleares enterrados en el Gran Chaco, para profanar por enésima y suprema vez los huesos de las almas de los guaicurú, chamacoco, enhlit, chulupí, sanapaná y todas las culturas que pelearon con esa tierra de paso al Candiré aborigen y al Dorado ibérico. No irritemos al jaguareté-hombre ni al jaguareté-cometa, seres apotropaicos de esta tierra de tesoros latentes. Esos son los verdaderos mediadores ante lo sagrado, no los bufones tecnológicos que han sustituido el burro cananeo por el helicóptero nazicapitalista para sus epifanías de coliseo romano. El duende kurupí, que ha mandado la lluvia de estos días, agita su jeroky políticamente correcto y su falo, que antes unía el ambá-cielo con el estrato terrestre, éste que ahora vaga a la deriva de sus intendentes comprados.

viernes, mayo 13, 2005

Abecedario paranoide

A-Lista de temores B-Lista de objetos urbanos bromistas C-Lista de enfermedades D-Lista de drogas E-Lista de “amigos” F-Lista de “arquitecturas” del cine G-Lista de pesadillas H-Lista de objetos extraños en el cine I-Lista de frases no célebres en el cine J-Lista de micro-ideas que habitan en el macro-instante K-Lista de músicas programadas en FM L-Lista de cervecerías y sus precios asuncenos M-Lista de biotipologías de Asunción fin de siècle N-Lista de escenas pasadas Ñ-Lista de modos de morir (históricos e imaginarios) O-Lista de vertederos que rodean a la ciudad P-Lista de oficios inútiles Q-Lista de pecados posibles e imposibles R-Lista de libros deleznables S-Lista de autores fusionados T-Lista de idiomas nuevos U-Lista de lugares non sanctos V-Lista de variaciones sobre la famosa pieza inédita “Ojalá nos hubiéramos traído la mesa del comedor” W-Lista de animales que pueden sustituir con ventajas a un presidente X-Lista de hechos fastidiosos que conlleva salir de casa Y-Lista de perros (o animales) literarios

jueves, mayo 12, 2005

Edificios nuevos

El barullo del festival Pilsen Rock II, con su panda de remanidos grupos curepas, ¡cómo son aburridos!, del brasilerito simpaticón, y la bolsa de gatos de la escena rockera local, me empujan con mi habitual "evasionismo" a refugiarme en el ambá de los berlineses (expresión de nihilismo a lo Grouch Marx -"antes de nada, estoy en contra"de mi juventud tardía, allá en los lejanos 90), quintaesencia del gen egoísta, música ruidosa a la altura de nuestra pasividad vegetativa cotidiana. ¿Cuándo dejaran las bandas paraguayas de perpetrar sólos narcisitas, cuando la inteligencia correrá paralela o ensamblada a la melodía-ritmo? Tal vez la cerveza tenga la respuesta. A continuación va la reseña de lo último de los alemanes. Einstürzende Neubauten. “Perpetuum Mobile”. Mute-Everlasting. Rock Encabezar esta crítica diciendo que EN vuelven a ser noticia., tras cuatro años de sequía –relativa: en 2001 publicaron la más pobre de sus tres antologías y en 2002 un generoso directo en Bruselas-, significaría menospreciar el trabajo que se está llevando a cabo de espaldas a la industria discográfica desde neubauten.org. En agosto de 2003 se cerraba la primera fase de un experimento iniciado un año antes que pretendía establecer mediante Internet un vínculo directo entre seguidores y grupo. Se creó para ello el concepto de supporter, aquella persona con capacidad –previo pago on line- para opinar durante la confección del nuevo material y con derecho recibir “Supporter’s Album # 1”, además de un doble disco en directo descargable desde la página, conexión por web-cam al búnker de ensayo y otros privilegios virtuales. Dado que no se cubrieron todos los gastos, el quinteto se ha visto obligado a publicar “Perpetuum Mobile”, una especie de sucedáneo de “Supporter’s Album # 1” con tomas idénticas, recortes, variaciones y algún que otro descarte importante. Líricamente, su nuevo trabajo para Mute se centra en la utopía del flujo eterno, tratando de pasada, temas ajenos al eje argumental –rutina, bebida, amor- que demuestran una trayectoria –la de Blixa Bargeld- plagada de experiencias A nivel musical, el disco rescata la sutileza de “Fünf Auf Nach Oben Offenen Richterskala” (87) y la lleva un paso más allá de “Ende Neu” 896) y “Silence Is Sexy” (2000), ampliando la paleta tímbrica con el tratamiento del sonido que produce el aire al circular a través de diversos conductos. El resultado es a todas luces más satisfactorio que sus dos últimos trabajos de estudio, sobre todo en la vertiente reposada del grupo, que alcanza lo sublime en “Dead Friends (Around The Corner), “Boreas” y “Paradiesseits”, una preciosa vuelta de tuerca a “Tower Of Song” de Leonard Cohen. Se echaba en falta este tipo de inteligencia.

miércoles, mayo 11, 2005

Ejapiky imátare

Ejapiky imátare se formó peteí domingo ca’ú ro ñembo kau hape tereré hape tekoreí güí ma’ã oimo’ata upei oré caria’y de pó piré fino oiko orehegüí unos tabyrón partida matón nato asesino en serie malandro reí’eté mí en serio’ité La oré cartón’atá oré guañá va kué sencillo peteí tembó rurú tushava paraguay sha peteí cane’ó de aquello peteí tembó ojé liava icasho tembó hi ava pava ty’é rakú mala suerte pyapy omó mumbava picha’i güi oré desahuciado pyhareve güivé pyharé pevé ad infinitum Los tepotí sa’y jú los teví né los porca miseria los maria’í catue’té co’a como juego pe oré cualquier tahashi’í icatuva oré motíndyva pechareí El conde Maldoror ha todos los mbarandú oñe’éva co cachi vashe’í oikova otyryry ha’re she Ñandéjara sobre peteí asegún Leibniz (∞ / 1)

martes, mayo 10, 2005

El cansancio de Occidente

Si el concepto kühniano de “paradigma” y el foucaultiano de “episteme”, al plantear la inconmensurabilidad de los sucesivos mundos históricos y sus logros científicos o culturales, han dado un coup de grace a la noción de una historia acumulativa del saber, en la que cada nuevo estadio supondría una superación o un “cambio para mejor” respecto al precedente, esto pone definitivamente en entredicho la vieja idea, tan bien sustentada, primero por el iluminismo dieciochesco y después por el positivismo decimonónico, de “progreso”. Habríamos pasado, más que de un estado de ánimo optimista a uno pesimista, del avance seguro del que pisa firme sobre sus cimientos a los gateos y pininos de un desorientado infante muy escéptico sobre la solidez de los mismos. Occidente desconfía de sus supuestos y se inquieta ante sí mismo… ¿comienza a envejecer? En todo caso, más allá de los ámbitos relativamente especializados del pensamiento epistemológico y filosófico en general, hay en la actitud vital de cuantos hemos nacido después de la época “gloriosa” del apogeo de las últimas generaciones de jóvenes “idealistas” (los años 60 e incluso los 70) un cierto desencanto. No carecemos, sospecho, de sentimientos de descontento, ni siquiera de impulsos francamente subversivos, pero no poseemos el catecismo ideológico imprescindible para canalizarlos, no digo ya con eficacia, sino incluso con “sentido”. Viejos hoy, aquellos “jóvenes idealistas” de las pasadas generaciones nos reprochan tácita o abiertamente nuestro conformismo. Es ésta (al menos en los casos más o menos dignos) una visión un tanto superficial, un tanto, si se quiere, “psicologista” de la cuestión: la obsolescencia contemporánea de las utopías políticas y de las convicciones revolucionarias sería una cuestión de “temperamento”, más rebelde en el caso de nuestros padres, más cobarde en el nuestro. No creo que esto sea verdad en todos los casos (sí lo es en muchos, pero me temo que siempre ha sido así, incluso en los míticos años 60). Personalmente, diría que constituimos un epifenómeno generacional de la senectud de una cultura, del gran y melancólico crepúsculo de un Occidente definitivamente desencantado.

sábado, mayo 07, 2005

Sexualidad de la filosofía

Suponiendo que la filosofía, y no los filósofos, que se da por descontado, tuviera una sexualidad, podríamos imaginar: homosexuales a la dialéctica negativa de Adorno y a la dialéctica sin síntesis posible –ese oscilar ab eternum entre el interdicto y la trasgresión, entre la animalidad y la cultura- de Bataille; heterosexuales, a Hegel (dialéctica con aufhebung, ese espíritu que se enajena en la naturaleza y en sucesivas tomas de conciencia logradas en la historia finalmente se reconcilia en el estado prusiano) y al surrealismo de Breton, que entre la realidad y el inconsciente imagina una solución final superadora con el suprarrealismo. La serpiente mitológica que se muerde la cola en un movimiento sobre sí sin procreación o división que fecunde una tercera vía o nueva perspectiva: las ideas homos, diríamos. Una cópula placentera y lujosa pero sin hijos. Mientras que las filosofía sintéticas, hoy en día muy de capa caída por aquello de la imposibilidad de comprender el todo, prestan el ardid del devenir y la apertura a otras voces y otros ámbitos que las del enrarecido y acaso solipsista de las primeras, agotadas en la perpetua y mera agitación, no del yo con el otro, sino con un otro que es en el fondo un sí mismo. Se podría objetar a este esquema su apego excesivo a una “mayéutica” ya superada o anacrónica si tenemos en cuenta las nuevas tecnologías de procreación en la medicina moderna o posmoderna, como por ejemplo la clonación, la inseminación artificial y la fecundación in vitro. Esto con respecto a las ideas de los filósofos, pues de la vida sexual de Adorno ya sabemos que, además de su esposa, degustó el tembloroso mundo de las canas al aire con más de una secretaria o admiradora; de Hegel, que pudo casarse con una noble pero no desdeñó las delicias del cuñá iyyképe, cuyo fruto fue criado y educado por su hermano y murió en las Molucas sirviendo al ejército holandés. Bataille, que había abandonado a Sylvie (“la mujer más hermosa que vi en mi vida”, según Buñuel), acabó llevando esa vida ascética de sus admirados místicos. Bueno, en cuanto a Breton, sería un pleonasmo extenderse en la sed insaciable que manifestó en la búsqueda de nuevas musas para su inspiración poética…

viernes, mayo 06, 2005

Correspondencias poéticas

“En el macho los adornos están relacionados con la voluntad y el movimiento; en la hembra, con la visión inmóvil. Marte lleva como emblema el escudo y la lanza; Venus, el espejo”. (Radiaciones, Vol. 1. E. Jünger). “El dinamismo se identifica con el hombre y su percepción existencial, y la vivencia real con la mujer”. (Los aborígenes del Paraguay, Vol. 4. B.Susnik)

jueves, mayo 05, 2005

Cannnabis y otras yerbas

Un informe estadístico "oficial" que está circulando por la prensa asuncena habla de 5 mil hectáreas de plantaciones de cannabis sativa. Si sacamos una rápida cuenta, descartando a los paranoicos retirados, los lactantes, los racionalistas varios, los curas y los cocainómanos recalcitrantes, podemos reducir a 5 los millones de paraguayos potencialmente agraciados con tal rendimiento. El prorrateo se haría del siguiente modo: 5 mil hectáreas entre 5 millones de persons dan como una hectárea de grass o ca’a por cabeza fumante. ¡Los perros pro-can-nabis de parabienes! Esta noticia vaporosa nos retrotrae a la anécdota aquella que relata lo que se practica en pedro Juan (la capital del red point, dixit Fito) cada vez que la Dinar, la DEA paraguaya, realiza una confiscación de maconha: la costumbre de la quema pública en la plaza central de la ciudad. Los turistas no tienen entonces más que alquilar una habitación con vistas sobre la plaza e inhalar tamaña quemazón rosada. Esto a su vez nos lleva a lo que dice la Susnik sobre los conflictos en torno a la yerba mate (ilex paraguayensis) durante la colonia. El gobernador de Paraguay, creo que Hinestrosa, que estaba en contra de la explotación de los yerbales, tanto de los silvestre como de los ya cultivados, también cedía a esta costumbre de de la quemazón pública, costumbre que se ha extendido hasta el absurdo de quemar bienes absolutamente utilizables en un país donde la insatisfacción de las necesidades básicas es ley. Eso de quemar los alijos de matute, contrabando y objetos de piratería simplemente porque no pagan al fisco… Rara es toda esta historia. La yerba (mate, no la yerba sensiblizadora, la mariguana) en principio sólo tenía un uso privado entre los payés y shamanes que la masticaban para recibir visiones de los dioses, y después se extendió para el folclórico mate, el amargo de los uruguayos, el dulce de los curepas y el tereré frío y con yuyos de los paraguayitos. Para terminar esta entrada en el mundo grass-iento de la neuronas extendidas, podemos también traer a colación el sueño de Jünger de buscar una especie de piedra filosofal de (o entre) dos drogas: la fusión de la cocaína, droga que exterioriza, y el hachís o mariguana, droga que interioriza: una nueva droga que fusionara las dos, es decir , que te posibilitara estar al mismo tiempo o simultáneamente afuera y adentro. Un hombre nuevo, de repente, resultaría de todo esto, un Übermensh pura exterioridad y, al mismo tiempo, pura interioridad.

martes, mayo 03, 2005

3 de mayo, Día del Kurupí

Curupí, ser mitológico del Paraguay, símbolo de la fertilidad, ya que su falo es tan largo que, por comodidad, el person se lo enrolla al cuello, como una bufanda, para no irlo arrastrando por ahí, y no tiene que correr detrás de las mujeres como todos nosotros, pobres mortales, sino que se las monta a distancia, digamos, haciendo uso de su extensionalidad inverosímil. Existe una marca de yerba mate que lleva su nombre, pero la cajita no representa a nuestro ídolo fálico-machista sino a unos miserables nativos en pleno labor de procesar la yerba mate. ¿Qué me dicen de tamaña vergüenza y pudor comerciales? El QQ, Douglas y Antonio están fascinados con el person. Bueno, pero no tanto como ellos nuestros expertos en interpretar el folclore popular paraguayo. Pues Leo Cadogan, un experto, rechaza la idea de un posible enmascaramiento del culto de la fertilidad y de la lluvia cuando se analiza la fiesta popular del 3 de mayo, llamada Curuzú Yeguá, “cruz adornada”. Muy bien la palabra guaraní para “cruz” puede ser un deslizamiento de “curu-pí” o una fusión de cruz y curupí. También está de acuerdo con Bastide en señalar el peligro de extrapolar métodos psicoanalíticos para aplicarlos a las fiestas religiosas populares. Así que olvidémoslo, las chipas con forma de hombres, peces, palomas, serpientes, ranas, etc., no deben interpretarse jamás como una forma enmascarada de reaparición del culto fálico del Kurupí; son, a lo más, versiones imaginativas de la hostia tradicional. Cadogan, en un texto aparecido en la revista Humboldt en el año 1965, abandona la lectura tradicional que ve en la fiesta del 3 de mayo una mímesis del culto del Kurupí y va a cotejarla con fiestas tradicionales ibéricas.
“Para el escritor argentino Goicoechea Menéndez, el duende o sátiro curupí de la mitología guaraní ‘es todo lo bueno y amable de la vida… está en el humus de la tierra, en la flor, en el fruto; en todo lo que da vida y agiganta el alma…’, y citándole dice Natalicio González: ‘Entre los genios menores de la mitología guaranítica, curupí es el más feo y el más útil, el más sutil y el más grosero… analizado en sus atributos y su esencia, viene a ser algo así como la manifestación antropomorfa de la fuerza creadora de la humedad… La población campesina atribuye a la Cruz los atributos inmemoriales de curupí… la cruz se guaraniza, se convierte en curuzú, y retiene el antiguo poder de curupí de desencadenar la lluvia. Por eso, tras una larga sequía, es frecuente ver la procesión del curuzú a través de la campaña paraguaya... pero es en las fiestas de Curuzú Yeguá, la cruz emperejilada, en las que revive con mayor pureza el viejo culto de curupí...El símbolo cristiano (la cruz) aparece rodeado de todos los elementos silvanos, en un ambiente grato a curupí... Al final de esta ceremonia, se distribuyen las chipás (panes)… de este modo, el culto de curupí, mezclado con las liturgias católicas, da origen a las fiestas anuales de Curuzú Yeguá.”

lunes, mayo 02, 2005

El crepúsculo de los cómics

Nuestro corresponsal en España y querido amigo de los kurupíes, A. T. S., nos da las necrológicas del cómic marveliano: "Magneto, el villano de la Marvel, eterna pesadilla de los X-Men, o Patrulla X en la versión ibérica, capitaneados por un tipo de nombre catalán: el profesor Xavier, se ha convertido en... Rey de España, o viceversa. El 'dibujante' de la Marvel, Mr. Mike Mayhew, encontró por ahí la foto del Carlanga, seguro que en Internet, le gustó, le pareció aguerrida presencia para su criminal favorito, y... simplemente, tiró de Photoshop (el programa number one... yo prefiero el de Corel, el Photo-Paint 7 de toda la vida)... Todos los detalles están ahí: ni siquiera retiró el toisón de oro (que Magneto nunca se ha ganado... quizá tampoco JC por méritos propios...), ni la tapicería cutre del fondo... Hasta el rostro del villano se halla superpuesto al de JC del peor modo posible (y seguro que ese rostro es de alguien, vaya: que tampoco es dibujo 'original')... Nada nuevo: sin duda, antes se hacía a mano, recurriendo a fotos de revistas de países pintorescos y lejanos, etc. Hoy, se va al pozo sin fondo de Internet, se pesca y se retoca informáticamente del modo más sencillo, puro fast-food tecnológico... Y el 99% de las veces nadie te pilla... ¡Pero mira que ir a atreverse con el Rey de todas las españas...! En fin, muerte del cómic... pero, ¿qué tiene que ver el Carlanga, jefe de la famosa saga de los Bourbones, con el mutante malísimo, polaco, viudo, superviviente de Auschwitz e irradiador de magnetismos varios...? ¿Le pondrán a JC el casco clásico del tipo? Habrá que adquirir el cuaderno de la Marvel, 'Magneto in the House of M.', creo, a ver si sale la edición española..."