kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay
martes, mayo 31, 2005
La colonia es mujer e inferior
sábado, mayo 28, 2005
MÁS SOBRE IGNATIUS
LA CONJURA DE LOS NECIOS
jueves, mayo 26, 2005
horadando los estratos simbólicos
domingo, mayo 22, 2005
Memorias asuncenas de Funes
miércoles, mayo 18, 2005
Arqueología personal
lunes, mayo 16, 2005
Descateuríza-me de todos estos ojeos y harús
De los “Cuadernos de Voronej”
Pustí mieniá, otdái mieniá, Voroniej,–
Uronish ti mieniá ilh provoronish,–
Ti víronish mieniá ili vierniósh–
Vorojiej –blaj, Voroniej- vóron, noj!
Liberta-me, libera-me, Voroniej,–
Devolve-me ou devora-me em teu sorvo,
Desinverna-me ou vara-me de nojo–
Voraz neve, Voroniej –dente, corvo!
Abril de 1935, Voroniej
Este poema del judío-ruso Ossip Mandelstam traducido por Augusto De Campos puede servirnos como introducción a este post absolutamente variopinto y caótico. Pues su confinamiento y su desaparición final en los siniestros 30 stalinianos nos retrotrae a nuestro encierro entre potenciales e innumerables vertederos como Cateura. No “quien no salta no es paraguayo” (slogan-consigna de un roquerito el pasado sábado a la noche en el Jockey Club), sino que no lo es quien no protesta ante el anteproyecto de creación de un nuevo y nauseabundamente antiecológico Cateura II, a ser ubicado en los bañados de Nueva Italia. Si los defeanos mexicanos jamás podrán convertirse en cantantes de huapango ya que el hupo o smog o neblumo les irrita tanto la laringe que les es imposible alcanzar el falsete necesario para lucirse en este género musical, y si los peligros de la modernidad nos han acostumbrado a las tetas con leche con DDT y aun a los pingüinos antárticos también con DDT, suponemos que el granasunceno también será agraciado con alguno de estos rasgos para perfilar su nueva identidad cataclísmico-ecológica. ¡Descateuríza-me, maldita multitud silenciosa! Si permitimos que nuestros sobrinos e hijos en edad escolar ingresen a la civilización alfabético-canónica a precio leonino-dominical con los cervantes que ni chiflan ni ladran o los shakespeares domingo-monopólicos de una editorial que se ha adueñado de una vereda típicamente asuncena, y si nuestros intelectuales más preclaros y pedantes legitiman cateurizaciones de ese nivel rancio y hediondo hasta la estafa, para qué gastar ojo y conexión en Internet escribiendo contra el absurdo extremo del ejército israelí y su paseo culturo-musical por las guará autóctonas. Vestido para exterminar, la única enseñanza que tal ejército teocrático bisexual puede dejar es la de oración fúnebre por un pueblo sin defensores. Por más que Woody Allen toque moderadamente el clarinete, eso no habilita a estos misioneros en el escenario político-musical para hacernos tragar su detritus moral, como ya hicieran países del primer mundo con los desechos nucleares enterrados en el Gran Chaco, para profanar por enésima y suprema vez los huesos de las almas de los guaicurú, chamacoco, enhlit, chulupí, sanapaná y todas las culturas que pelearon con esa tierra de paso al Candiré aborigen y al Dorado ibérico. No irritemos al jaguareté-hombre ni al jaguareté-cometa, seres apotropaicos de esta tierra de tesoros latentes. Esos son los verdaderos mediadores ante lo sagrado, no los bufones tecnológicos que han sustituido el burro cananeo por el helicóptero nazicapitalista para sus epifanías de coliseo romano. El duende kurupí, que ha mandado la lluvia de estos días, agita su jeroky políticamente correcto y su falo, que antes unía el ambá-cielo con el estrato terrestre, éste que ahora vaga a la deriva de sus intendentes comprados.
viernes, mayo 13, 2005
Abecedario paranoide
jueves, mayo 12, 2005
Edificios nuevos
miércoles, mayo 11, 2005
Ejapiky imátare
martes, mayo 10, 2005
El cansancio de Occidente
Si el concepto kühniano de “paradigma” y el foucaultiano de “episteme”, al plantear la inconmensurabilidad de los sucesivos mundos históricos y sus logros científicos o culturales, han dado un coup de grace a la noción de una historia acumulativa del saber, en la que cada nuevo estadio supondría una superación o un “cambio para mejor” respecto al precedente, esto pone definitivamente en entredicho la vieja idea, tan bien sustentada, primero por el iluminismo dieciochesco y después por el positivismo decimonónico, de “progreso”. Habríamos pasado, más que de un estado de ánimo optimista a uno pesimista, del avance seguro del que pisa firme sobre sus cimientos a los gateos y pininos de un desorientado infante muy escéptico sobre la solidez de los mismos. Occidente desconfía de sus supuestos y se inquieta ante sí mismo… ¿comienza a envejecer? En todo caso, más allá de los ámbitos relativamente especializados del pensamiento epistemológico y filosófico en general, hay en la actitud vital de cuantos hemos nacido después de la época “gloriosa” del apogeo de las últimas generaciones de jóvenes “idealistas” (los años 60 e incluso los 70) un cierto desencanto. No carecemos, sospecho, de sentimientos de descontento, ni siquiera de impulsos francamente subversivos, pero no poseemos el catecismo ideológico imprescindible para canalizarlos, no digo ya con eficacia, sino incluso con “sentido”. Viejos hoy, aquellos “jóvenes idealistas” de las pasadas generaciones nos reprochan tácita o abiertamente nuestro conformismo. Es ésta (al menos en los casos más o menos dignos) una visión un tanto superficial, un tanto, si se quiere, “psicologista” de la cuestión: la obsolescencia contemporánea de las utopías políticas y de las convicciones revolucionarias sería una cuestión de “temperamento”, más rebelde en el caso de nuestros padres, más cobarde en el nuestro. No creo que esto sea verdad en todos los casos (sí lo es en muchos, pero me temo que siempre ha sido así, incluso en los míticos años 60). Personalmente, diría que constituimos un epifenómeno generacional de la senectud de una cultura, del gran y melancólico crepúsculo de un Occidente definitivamente desencantado.
sábado, mayo 07, 2005
Sexualidad de la filosofía
viernes, mayo 06, 2005
Correspondencias poéticas
jueves, mayo 05, 2005
Cannnabis y otras yerbas
martes, mayo 03, 2005
3 de mayo, Día del Kurupí
lunes, mayo 02, 2005
El crepúsculo de los cómics