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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, diciembre 19, 2005

Góngora Reloaded

Para Franz K. y el Dr. Bucéfalo Tenemos un nuevo arquero en el fútbol paraguayo, Martín Góngora. A su cuidado está el arco del Club Guaraní. Suelo seguir por radio el desarrollo de los encuentros de primera división del fútbol local y me llamó siempre la atención el casual apellido literario del guardameta aborígen. Hace poco tuve la oportunidad de ver los partidos por el vice-campeonato absoluto que disputaron Guaraní y Libertad y fue sólo entonces que cai en la cuenta de la verdad. En realidad, Góngora ha cambiado bastante su aspecto. Otrora invadido por una casi completa calvicie, ahora gasta una tupida melena. El que nació en el mismo suelo que Séneca no conserva ya su tono español. El mismo le ha sido sustituido por una voz rioplatense. Muy escaso es el parecido físico con el que solía ser durante el Siglo de Oro. Ahora está enguantada la mano que antes labraba versos y latines; esa mano de jugador dostoievskiano que temblaba de deseo ante la visión de unos naipes. Pero si uno observa bien y con mucha atención podrá ver que el que cuida los tres palos del arco legendario no es otro que el legendario escritor barroco. Hay algo en su forma de moverse, tiene un no-se-qué que delata una filiación indiscutible con su antepasado culterano. Mirando con detenimiento los primeros planos de las cámaras durante un tiro libre se puede ver reflejado en el rostro del arquero las heridas que el inmortal Quevedo infligió a su alma; es también fácilmente visible el orgullo quebrantado por las pullas de Lope de Vega. Al observador minucioso no se le escapa la manera en que sale a cortar un tiro de esquina. Ese modo de saltar y levantar las rodillas está unido indisolublemente a quien escribió la Fábula de Polifemo y Galatea. La obscuridad manifiesta y los diversos trucos engañosos que emplea para desorientar a un delantero rival remiten directamente a las elaboradas metáforas y enrevesados hiperbatones que antes forjaba. El nuevo Góngora ya no escribe “A batallas de amor campo de pluma”. Una vez cuando estaba por enfrentarse a un penal pude leerle los labios, y podría jurar que -entre toda su jerigonza- decía “A batallas de amor campo de fútbol”, como corresponde a su nuevo oficio.
Pero qué hermoso es el fútbol. Y qué linda es la literatura. Y qué pena que el domingo último no pudo Guaraní vencer a Libertad. De haberlo hecho, todos hubiéramos podido disfrutar viendo al gran poeta culterano disputar la Copa Libertadores del 2006 con un modesto equipo sudamericano. De todos modos, viva el fútbol. Y larga vida a la reencarnación.

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