kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, agosto 20, 2005

El uso del vocablo 'nada' en el Baudelaire de Sartre II

Hacer un pequeño inventario del uso hecho por Sartre del vocablo “nada” en su obra sobre Baudelaire parecería prima facie un devaneo caprichoso, pero tratándose de un autor como Sartre, cuyo título más importante es El ser y la nada, de ningún modo puede ser considerado trabajo superfluo, traído de los pelos o arbitrario, sobre todo en el caso de un autor en quien lo inconsciente casi no existe. Claro, el mero placer de paladear las frases ya es un aliciente suficientemente plausible para llevarlo a cabo. Pero saltar del adverbio de negación al sustantivo masculino (en francés), del rien a la néant, nos dará una visión panorámica de cuán importante es en el Sartre literato y ensayista, a quien trataremos aquí, más allá de sus escritos filosóficos, esa palabra que por común y corriente nunca había invadido con tanta competencia los estratos filosóficos y literarios hasta entonces. Bueno, Sartre la toma de Hegel y de Heidegger; de eso hay constancia plena. No menciona a Schopenhauer ni a Stirner, aunque no hay que descartar que haya frecuentado a alguno de estos, en especial al último, de veta hegeliana, fuente común a ambos filósofos (Ya Löwith situaba a Stirner al lado de Kierkegaard, en un contexto manifiestamente existencial. Y también Buber arrastraría a Kierkegaaard y Stirner. Llegó después Juliette Grecó, y en la Europa desolada de 1945 se hablaba en voz baja del existencialismo, señalando al nuevo mandarín Jean-Paul Sartre. Pero en la búsqueda de antepasados, Herbert Read no tardó en recordar a Max Stirner, “uno de los más existencialistas entre los filósofos del pasado”, observando que “enteras páginas de El único se leen como anticipaciones de Sartre”. En punto se separan tajantemente, hay que decirlo, pues a Stirner le gustaban las ostras por su sabor agradable mientras que Sartre sentía profunda aversión, manía neurótica por todo lo que se moviera bajo las aguas saladas del mar ). Más aún teniendo en cuenta esa especie de fascinación que ronda al filósofo francés alrededor de este término elevado a categoría filosófica por él de una manera inusitada. Nuestra hipótesis se reduciría a esta fascinación por el concepto y por el vocablo nada, fascinación por su sentido, que no es sino una especie de indeterminación total, de un vacío absoluto ante el cual se detiene la razón, o quizá incluso de una absolutización de los juicios de negación. El Baudelaire de Sartre es enigmático dentro de su bibliografía en primer lugar por la dudosa pertinencia u oportunidad de la fecha de publicación: 1947. El mundo salía de una hecatombe, las luces apenas empezaban a caer sobre unos hechos cuya polvareda aún cubría el pasado reciente y podría decirse que todas las fuerzas deberían concentrarse en el presente y en el porvenir, en la reconstrucción de un mundo que se había conmovido en sus cimientos. Se trataba de la ocasión en la que el ser debería emerger de la nada. ¿Por qué perder tiempo analizando la vida y la obra de un poeta maldito pero reaccionario hasta los tuétanos? Ya, es una lectura poco condescendiente, como muy bien lo dice Leiris en el prólogo introductorio. Y acaso sirva como simple aplicación de la terminología de El ser y la nada al análisis de la obra y la persona de un poeta decimonónico. Pero creemos que las obsesiones traicionan a los escritores y que su obra es esa traición concretada. Escribir para llenar las páginas con el vocablo “nada” es un tema inquietante. Recordemos como ejemplo clásico la pretensión de Flaubert: “He escrito un libro que trata de nada”, alusión a La educación sentimental. En realidad, nos proponemos descartar la interpretación más fácil y portátil, aquella según la cual el Baudelaire de Sartre sólo sería la puesta en práctica de conceptos desarrollados en su obra filosófica principal (El ser y la nada), para intentar demostrar que en realidad nuestro autor escribió ese texto con el afán inconsciente de divagar alrededor del vocablo “nada” y, como husmeando en un posible segundo sentido de éste, tal vez concretar una escritura absolutamente surgida de la nada, opción esta última que, por cierto, parece contradecir rotundamente la primera alternativa. La primera interpretación nos obligará a esquematizar la concepción de un Sartre portátil y manejable a capricho para poder pasar a nuestra tesis principal, pero esta esquematización de todos modos es necesaria para captar los matices y las diferencias sustanciales entre una y otra postura. a) La nada, en Hegel, es positiva, pues el ser, que es en el fondo pura nada, indeterminación absoluta, necesita negarse en la historia y en la lógica para poder revelar su esencia y finalmente reconciliarse consigo, conocerse. La negación moviliza todo ese proceso lógico-fenomenológico hasta su transparencia última, la del saber que se sabe. Así, la negación del ser, que se aliena de sí en el mundo y la historia, permite su plenitud. El ejemplo que da el propio Sartre indica que Hegel se mueve sobre el enunciado spinoziano según el cual "Toda determinación es negación” (omnis determinatio est negatio). Es decir, que si Sartre es un escritor parisino, que fuma esperando a un amigo en un café con 13.000 francos en el bolsillo, este hecho niega la posibilidad de que Sartre sea nativo de una colonia francesa en África, un colonialista que detesta los cigarrillos y que nunca ha escrito ni una jota. Las determinaciones que posibilitan el ser de un Sartre niegan las del otro Sartre posible. Sólo entonces se es. b) La nada en Heidegger, por más vueltas que le dé la hermenéutica de hoy en día, en el fondo es negativa. El olvido del ser que caracteriza toda la historia de la metafísica, desde Platón a Nietzsche, es esa nada. Lo unheinlich, lo siniestro, lo pavoroso, lo lúgubre que ha opacado ese espacio que antiguamente ocupaban los dioses es esa nada. Que esa nada, y una de sus formas en el ámbito de lo intramundano, la angustia ante la muerte, puedan abrir al Dasein la posibilidad de la existencia auténtica y la recuperación del ser, es un elemento que no se encuentra nunca enfatizado por el pastor alemán y que queda reducido a una salida exclusivista y aristocrática... c) La nada en Schopenhauer es plenamente positiva. El mundo de los fenómenos, donde todo está regido por las leyes de la causalidad, el tiempo y el espacio, se agota en el afán de satisfacer los deseos por la urgencia de los apetitos de la voluntad, de la cual dicho mundo es mero desdoblamiento, y no consiste sino en un universo de sufrimiento eterno que sólo puede ser superado por el cortocircuito de la contemplación artística, por la santidad o por el nirvana. O, finalmente, por la piedad, actitud que empuja a la moderación, cercana al perdón dostoievskiano, único amor, por “desinteresado”, por despojado de los acuciamientos de la voluntad todopoderosa, válido para el filósofo prusiano. d) La nada en Stirner es más ambigua. Si tomamos su “He basado mi causa sobre la nada”, parodia de una frase goethiana, tenemos la impresión de que hace jactancia impúdica de nihilismo. Si leemos su El único y su propiedad siguiendo su sinuoso y quebrado hilo argumentativo, el resultado es otro. La nada es todo lo que quiere aplastar lo único que puedo defender, mi yo egoísta, ese ÚNICO del que precisamente habla Max el frentón. Todas las ficciones que han surgido y se han inventado para ese trabajo de eclipsamiento entran dentro del ámbito de la nada: el Espíritu santo, la Verdad, el Rey, la Ley, el bien, la Majestad, el Honor, el Orden, la Patria, la Sociedad, el Estado, la Humanidad, la Moral, la Revolución y un largo etcétera. Ese mundo fantasmal, esa espectralidad alucinada que pugna por ahogar mi yo egoísta, son la nada. Su signo último es negativo, y creemos que Stirner ha leído a Hegel correctamente, pues defender lo más determinado de todo, el yo egoísta puro y neto, Yo, Max Stirner, maestro de colegio de señoritas, despreciado por Marx y Engels, filósofo olvidado por la historia de la filosofía, como lo único real y verdadero, es haber comprendido que el resto es indeterminación, abstracción, fantasmagoría, es decir, nada.La nada en Sartre en principio parece negativa pero termina siendo considerada positivamente. Sartre está de acuerdo en principio con Parménides: El ser es y el no ser no es. Pero los juicios de negacion están condicionados y sostenidos por el no ser. Este no ser es parasitario, posterior en relación al ser, que es a su vez positividad plena. Pero el ser está infestado de no ser. La nada infesta el ser porque hay un ser en que el la nada es una presencia constante: el hombre. Porque el hombre siempre pregunta, cuestiona, duda, y en el preguntar quedo implícita la posibilidad de la respuesta negativa. El no posible es la condición primera de la conducta interrogativa y, en general, de toda indagación filosófica o ciencia. (Aquí hacemos un paréntesis para destacar el hecho de que la nada que está incrustada en el hombre es el origen también de la filosofía). Esa fuerza interrogadora del ser, presente sólo en el hombre, es el no-ser, la nada, que emerge del ser parasitariamente como la base de la estructuración de todos los juicios de negación. Estos no son abstracciones, sino que tienen un sustrato real en el hombre. Esa capacidad de nihilización intelectual y aun material que hay en el hombre es su nada, su libertad de interrogar y de destruir. Si la negación no existiera no podría formularse pregunta alguna; es preciso, entonces, que la nada se dé de alguna manera, y, en efecto, la nada se da en el meollo mismo del ser, pues para nihilizar es preciso ser, y el ser por el cual la nada adviene a las cosas es el hombre, y, como la interrogación introduce en el mundo cierta dosis de negatividad, el hombre se presenta, por ende, al menos en este caso, como el ser que hace surgir y desplegarse la nada en el mundo. Como el hombre no tiene una esencia que cumplir, se hace en su existencia; por eso dirá Sartre, jugando con los axiomas escolásticos, que la esencia del hombre es su existencia, su libertad. Si tuviera alguna esencia sería su nada, es decir, nuevamente, su libertad. La libertad del hombre precede a la esencia del hombre: el hombre no es primariamente para ser libre después: no hay diferencia entre el ser del hombre y su ser-libre. La libertad es el ser humano en cuanto pone su pasado fuera de juego y segrega su propia nada. La libertad empírica se concibe, así, como nihilización del hombre en el seno de la temporalidad y como condición necesaria de la aprehensión trascendente de la negatidades. Resumiendo, el ser es primero, y después la nada: para poder negar algo, previamente debe haber algo, y el lugar donde se da constantemente esa negación o posibilidad de negación teórica y de destrucción material es el hombre. “La nada del ser es el hombre”, se podría postular como la filosofía portátil de Sartre. Como vemos, la nada es positiva en nuestro autor, casi totalmente positiva, pero con visos de negatividad, con cierta sombra leve y oscura que se cierne sobre su concepto positivo. Recordemos que cuando se define lo positivo de la libertad humana él dice que el hombre está condenado a la libertad. Hay un lastre, una connotación ligeramente negativa, aun a su pesar, en el concepto sartriano de la nada. Como si su libertad fuera un callejón sin salida, inderogable, solo asumible sin mayores miramientos, como si hubiera una fatalidad en la libertad. Es el lado dark, sombrío, que está obligado a llevar por siempre el existencialismo, a pesar de todo el compromiso y la responsabilidad sobre los actos fruto de la propia libertad que Sartre haya querido después concederle.

1 comentario:

anne64cassandra dijo...

damn good blog, check out mine http://juicyfruiter.blogspot.com, comments always welcome!