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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

viernes, abril 15, 2005

Las bondades de la piratería

Gracias a que la piratería del DVD (o más bien, de su variante platónicamente degradada, el VCD) goza de buena salud y de plena libertad, los chascos para los gourmets del cine son cada vez menos frecuentes, y menos catastróficas las decepciones. (Mi legitimación procede de No logo, el libro de Naomi Klein, que explica con minuciosidad cómo los precios de los productos de las grandes marcas se hinchan no por su superior calidad sino por el maldito valor añadido del “logo”). Menos mal que hemos comprado a 6.000 mil guaraníes en el Mercado 4 “Kill Bill 1” y la peli pre-conciliar de Mel Gibson, pues gracias a esta precaución no nos hemos endomingado y bañado para ir al cine como para una cita con lo sagrado y no nos hemos desencantado del 7mo arte. Hemos presenciado estas cintas en el profano aparato casero de DVD (o en realidad VDD, o algo así) y hemos corroborado la derrota cruel y cuesta abajo del hasta ayer nomás autor de culto Mr. Tarantino. El esteticismo aplicado a la cultura basura, el remake-remodel, o el homenaje-parodia, de las obras sin pretensiones y de simple entretenimiento del cine de debe y haber elevadas a la categoría de arty, es decir, lo Kitsch (insertar aquí la definición ya canónica de Herr Broch), en fin, el pastiche ombliguista y autocomplaciente que vive parasitariamente de géneros frecuentados por una masa oligofrénica, burra pero, eso sí, honesta y sin la legitimación de la crítica posmoderna. Que escenas sorprendentes como aquella en la que la pistola se encuentra escondida en la caja de cereal la podemos degustar en cualquier película de serie B, de cine del más bajo presupuesto y sin nombre de autor, o que aquella otra escena, la de la ninfeta crazy y esquizo-perezosa, no es más que puro manga estándar (y para colmo sin profundidades adicionales ni abordajes en detalle que puedan despertar su primer atractivo), son observaciones que caen de maduras. Bueno, tal vez lo único, una vez más, rescatable y digno de mención del filme es el datado y banalizado colchón del soundtrack, por supuesto no original sino recogido en un store de esperable buen gusto y cool, teniendo en cuenta lo variopinto y en especial lo esnob, últimamente, del público de T. “Foxy Brown” se salvaba ya por su condenada banda sonora, hecha de estándares del r&b y de perlas oscuras exhumadas para obnubilar a los más avispados, cosa yankee. “Pulp Fiction”, por su humor verbal, ya señalado por un maestro en el género (Cabrera Infante) y por la solvencia de actores como Samuel L. Jackson, Inés de Medeiros, Harvey Keitel y Roxana Arquette. Lo mejor del mandibulón ex-dependiente de tienda de alquiler de vídeos sigue siendo, definitivamente, “Perros de alquiler”.

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