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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, mayo 20, 2013

Women's Work en revista Sauna

WOMEN'S WORK, expo en el CENTRO CULTURALde ESPAÑA en el Sauna porteño

La mirada del primer mundo sobre el Paraguay en WW no cuaja en el exotismo gore o la porno miseria típicas y rutinarias. El recorte final propuesto por la curadora, sin embargo, a veces, sólo unas pocas veces, reposa demasiado sobre “la muerte del autor”, que en este caso es enfatizar el género por sobre las obras. Entre el género y las obras hay un hiato donde emerge una voz fantasmal que la llena de noise entrópico. Que la come por dentro. Pero su propuesta capea todo esto al atreverse a mezclar humor con denuncia social, localismo con tecnología,paranoia posmoderna y savoir de la mano femenina... Conformando una imagen final de mujer (y de artista, sobre todo) paraguaya de rostro proteico y naturaleza flotante.

jueves, marzo 28, 2013

Akutagawa y David Foster Wallace ....reciclado...


Lo grotesque en dos escritores suicidas (Akutagawa y David Foster Wallace)


Todo lector, por más estructuralista y distraído en materia de biográfica de sus autores predilectos sea, habrá leído al menos una vez seguro a un suicida, kiérase o no, porke es un gremio muy abundante en literatura, ké le bamos a hacer, yo mismo, hace poko, en mi viaje a kurepilandia me he dado cuenta ke inconscientemente elegí como elemento discriminador para mis compras librescas ese tópico: só suicidas (Potocki, Hrabel, Romain Gary, D.F.Wallace). Pero ke estos autores tiendan a lo grotesco de manera muy especial, con fruición obsesiva y sádica, he no teman meter el dedo en la llaga más profunda e hipersensible, eso es nuevo para mí capacidad hermenéutica. Tomemos a dos autores separados en el tiempo y el espacio, de continente y de por lo menos 50 años de distancia, a demás del idioma, pero unidos por el azar de un acto: el suicidio, y la inclinación hacia temas o detalles grotescos, horrorosos. Tomemos los relatos siguientes: Extinción del yankee y La nariz, En el bosque y El biombo del infierno del japonés. Extinción es un delirio susurrealismo grotesco desde el vamos: una pareja se acusa mutuamente de causarse fastidio, ella ke él no la deja descansar con sus ronquidos nocturnos; él ke ella se alucina eso para echarle la culpa de algo oculto e innombrable (acaso se kiere nomás ya morfar a su hija, esplendor de juventud cada vez más alejada del padrastro por una beca universitaria obtenida en otra city). La clínica del sueño jamás llega a dirimir el causante primero del fastidio matrimonial, y el relato ke se raymond rouselianiza en la mueca de sonrisa del marido cuando ella le acusa de roncar, acaso satisface su deseo reprimido de padrastro de comer a la hijastra pletórica mientras la esposa decadente se escandaliza y su acoso inkisitorial empieza allí, en al constatación de adulterio simbóliko). Hay una satisfacción en Wallace en describir y enfatizar detalles grotescos, como la mueca roncante de la esposa como durmiente, en seguid pensamos nosotros lectores inocentes ¿cómo seré yo al dormir, y m i yiyi será tan horrible en su mueca de durmiente?..Agrh! Hay como una estética de la fealdad corriendo a lo largo de las páginas del relato todo el santo tiempo. «Esa belleza de la fealdad ke no pueden comprender los pintores ordinarios» ke logra espetar el pedante y mefistofélico pintor cortesano del cuento El biombo del infierno de Akutagawa. Como ke la excusa de representar la vileza humana hiciera ke el mundo se afeará en sus mínimos pormenores. Y esa fealdad del mundo justifikará, si estiramos las implicancias, el suicidio de nuestros autores, chaskeados ya al fin por el monopolio de la fealdad de lo humano. De hecho tanto el personaje del pintor en el cuento ut supra citado como el marido cuya esposa es forzada por un bandolero del cuento En el boske terminará aplicando ese acto supremo a sus vidas. Hay una humillación insoportable ke hace inexcusable el suicidio, el buscar la paz de la nota de suicidio del nipón. O ke la vileza ha invadido sus almas de c creadores ya artistas, lo humano ha huido de ella y solo importa ya el arte, y hartos de ser víctimas de lo ke tanto denunciaban, se matan, avergonzados, derrotados por al vileza ke tanto temían. Su amor a lo grotesco podría tomarse como deseo inconsciente de morir, de buscar acumular argumentos contra la imposibilidad de seguir viviendo, sino escribiendo, porke recordemos, su arte vive de lo grotesco ke critican, odian la materia principal de la cocina de su arte: el egoísmo, la vileza y desvergüenza humanos. Pero buscan vencerla al denunciarlos con la perfección de su arte. Akutagawa es suicida como el pintor cortesano ke prefiere ver morir a su hija (deseo tácito ke solo el despotismo de un señor del shogunato podría satisfacer y materializar) para lograr el esplendor de su arte, aunke depois se mate, pero, ojo ¡no kiere matarse para hacer crecer arte y belleza! La nariz del cuento La nariz no es motivo de risa hasta ke las aprensiones y neurasténicas susceptibilidades del casi coketo monje budista de acortarlo aparecen y actúan y lo alejan de su misión de dar calma y trankilidad a sus prosélitos, solo ahí la risa colectiva asume su función crítica. Lo grotesco es inmaterial, aparece decirnos el nipón antes que originado por una apariencia fenomenal o extravagante.

domingo, junio 24, 2012

Poema de la fantástika ROCíO CERÓN dedicado al PARAGUAY


DETALLE DE PLACA ROTATIVA (SECCIÓN)
¿Cómo depurar la sangre?
¿Qué desgasta lo ya advertido en patio trasero?
¿Qué muere en este frío?
Balanceo y miedo. Niebla y orilla para llegar al centro.
Cardencha.
[La espiga de hierro atraviesa al gancho que está conectado a la
placa, sujetándola; el gancho articula la placa, permitiendo que
tenga movilidad.]
Después del soplo —presencia— queda mirar:
planos avanzados / paños / cinco metros de poema /
cuerdas dimensionales objetos de látex grava /
camisetas estampadas baratas células cuerpos galaxia
cápsulas vitamínicas minerales dictaduras /
serie de diapositivas sobre pantalla brillante
:
Tomillo y lavanda,
instantáneo placer,
mucílago pulsional que arredra.
Cardencha que diluye la pena.
Al cuerpo,
violáceo en zonas,
darle azul turquí,
música ambiental
(((resonancia o destino pasajero entre las sienes)))
perspectiva en muro de fondo
—liebres, las liebres corrían a lo largo del campo amarillo,
silueta definida en tierra disuelta,
300 años del olmo, y el ahorcado seguía ahí
/cima/ cabello al viento.
Restallo dispongo, obertura sometida en tono menor.
Tensión sobre los pies, frente a ellos un puñado de tierra.
Escalera o círculo, incomprensible espacio /escorzo/ develado.
:
Luz al 65% sobre la palabra “nombre una planta de la Amazonía”.
Ejercer presión con la planta del pie izquierdo.
Insistir en la presión.
Tan ciertamente fijos los dedos, el agua de Baden-Baden, cura de sangre
y temple. Intensidad y timbre; y la planta llevaba por nombre Victoria
regia.
[El sur no existe, decía el coro, sin embargo todavía pervive el
Paraguay]
—iñekuave’ëre aikuaa la tapé, che kü omocha’ïva castellano ha’ehina ha
ijyvymime ndo pytu’uveima—*
Conozco la angostura de la palabra “nombre de una planta de la
Amazonía”
Ejercer presión con la rodilla derecha.
—Colón hincado en la Hispaniola: la ceguera del ciervo y su astucia
para procurarse presa: Malinche, la primera Babel americana.
¿Qué muere en este frío?
Pulir los bordes; cada acorde de lenguas es una habitación posible.
Cardencha. ¿Cómo depurar la sangre?
¿Qué desgasta lo ya advertido en patio trasero?
¿Conoces el sur, la latitud austral del rabillo del
ojo?
—Trasvasar el decorado, intercambiar las figuras, ensamblaje. Entonces
todo, o casi todo, es conspiración, almacenamiento de primeros
consejos, espesura, mano tendida, pupila que dilata siglos.
[La espiga de hierro atraviesa al gancho que está conectado a la
placa, sujetándola; el gancho articula la placa, permitiendo que
tenga movilidad.]
:
Más largo que el río “nombre del cauce
que trasiega entre dos países,
sangre perceptible entre ellos”
al norte de un país acribillado
(y con más muertos ni el Mapocho
o **anote aquí los ríos atravesados por la guerra**),
ninguno.
Ninguno.
Arrojarse al piso;
encender la vela situada al margen del
“nombre de una planta de la Amazonía”.
¿Escucha el pulso? ¿Disiente?
Entonces la desembocadura del río:
no las aguas de Baden-Baden
(donde acudiste por la cura),
no más las aguas regias del Brasil
(mirada que encontraba en flor cierta belleza):
toneladas de papel higiénico,
desperdicios fecales,
cuerpos en pedazos.
Desde este río la nación
—entera— se desgaja.
Al paso del río, entre la cauda de agua dulce,
el nombre de todos los santos decapitados,
los muslos lavados de tierra primera.
—Este fémur que aún incide en mi cabeza.
Luz al 35%. Sobre la pedacería ensangrentada “recuerde aquí
a los tres sujetos que vio morir frente a sus ojos”, sobreponer
el costado, dejarse herir /hendir/ por esa arma: otros
cuerpos, lecho o basamento de nueva patria/acantilado o sitio
intacto.
Baden-Baden sólo queda en la memoria. Ningún agua salvará
tu lengua costilla frente. Lenguaje de un sonido que bate
vientos. Promesa.
Lavanda brasa blanco del ojo pan de mañana triturado: molienda
:
Como se bastan los anfibios, solo, un día nació. Sujeto hombre carne de
cañón. Experiencia de color, renovación del núcleo: larga estaca móvil
sobre tierra, Estudi per nucli.
Y el Paraguay seguía en el fondo:
—iñekuave’ëre aikuaa la tapé, che kü omocha’ïva castellano ha’ehina ha
ijyvymime ndo pytu’uveima—
Sin enigma entre agaves,
ante la descoyuntada (muerte madre, santa que merodea
cunas y burdeles) resta indicar camino:
Paraguay existe, también Tampico y El Petén.
Geografía o corrosión. Región blanca por sitiada. Y la
organza tiende velo. Abastece al pueblo de nueces,
que brote el dócil por vasallo. Raíces a estrujar; tiende
el puente, esclarece dónde, cómo.
No duele el insulto, hiere / aguanal estría o rodera /
la ignorancia del óbolo.
:
Luz al 65% sobre la palabra “nombre una planta de la
Amazonía”. Ejercer presión con la planta del pie izquierdo.
Insistir en la presión.
[El sur no existe, decía el coro,
sin embargo todavía pervive el Paraguay]
Conozco el camino por la ofrenda, la ofrenda es mi lengua que estruja el
castellano y no descansa ya en tierra propia. La ofrenda es mi lengua,
descansa ya en tierra propia. Conozco el camino, el castellano, la ofrenda:
mi lengua en tierra propia. El camino en tierra propia, la ofrenda, el
castellano, mi lengua ya descansa.
* Conozco el camino por la ofrenda, la ofrenda es mi lengua que estruja el castellano y
no descansa ya en tierra propia, traducción al guaraní de Cristino Bogado.